ALQUIMIA, UN CAMINO DE AUTOTRANSFORMACION:

Por medio de un gradual y profundo autonocimiento y comprensión de la vida, así como de otros conocimientos y herramientas, irás descubriendo tu grandeza y dejarás atrás tanto de tu dolor que un día dirás que ese del pasado no pudiste ser tú!

miércoles, 29 de abril de 2009

Carrito de Confites

Van cansados, arrastrando su carrito. Las ventas no estuvieron tan malas hoy.
Van amándose, como la vida les da la posibilidad de amar, sin pedir nada y esperándolo todo!
Van acariciándose, van excitándose con cada mirada, preparando las mareas del goce ignorante y salvaje.
Van torpemente tocándose, entre palabrotas y risotadas sin clase.
Van riéndose de su suerte, con esa dentadura que hiere…llena de pausas y exclamaciones.
Van abriéndose paso, a paso lento entre las micros y los camiones…
Pero…Por qué los miran con desprecio?
¿Qué hace que el conductor del súper modelo a mi lado derecho, los mire con asco y rabia?
Dice que dentro de dos horas estarán golpeándose borrachos…
Dice que no pueden ser felices en medio de tanta miseria…
Dice que son ignorantes, feos, que no tienen derecho a andar por ahí, en los mismos lugares que él…
Dice que no puede ser que teniendo poco y nada…sean más felices que él…

Bárbara Andrea Belmar Menanteau
(c) Todos los derechos reservados

jueves, 23 de abril de 2009

Beto Cuevas


Beto Cuevas tiene la culpa

Siempre me gustó “La Ley” y, ahora como solista, Beto Cuevas me sigue gustando, sus creaciones siempre me dejan un gustillo especial en cuanto a calidad musical y las letras siempre dicen algo más. Puede ser, también, que La Ley me trae hermosos recuerdos de un hermano muy amado quien tarareaba sus temas mientras conducía de la mano a su hijo hacia la ducha, después de una agotadora tarde en la playa. El caso es que ayer, mientras conducía al súper, reconocí la voz de Beto Cuevas entre radio y radio y regresé el scan hasta encontrarlo nuevamente. Como les dije, sus letras siempre dicen algo interesante.
Esta vez fue algo así como “estamos todos separados pero queremos amor”.
¡Qué verdad!
Siempre me asombra la soledad tremenda en la que estamos sumergidos. Estamos rodeados de gente en todas partes, las oficinas, los colegios, el metro, las calles, pero nadie mira a nadie, y si mira, a menudo no es con amor, precisamente. Me sorprende observar cómo los amigos se reúnen regularmente para mantener la amistad, pero en sus conversaciones normalmente no tocan temas “delicados”, que pudieran evidenciar diferencias agudas o dejarlos expuestos en sus más íntimos sentimientos. No dudo de que se quieran sinceramente, pero los temas que pudieran estar generando algún dolor son tratados superficialmente, lo necesario para que el afectado sepa que sabemos, pero no tanto como para comprometer un consejo u opinión demasiado personal. Bajo pretexto de respetar la situación del otro se comete abandono. Prácticamente no hay diferencia entre una amistad de años y una conversación pasajera con un recién conocido, los temas de conversación rondan la trivialidad y lo laboral, pero las angustias personales y las soledades siguen profundas y secretas. La imagen sigue a salvo, nadie es frágil, nadie necesita ayuda para enfrentar ciertas situaciones, nadie es menos que el otro, en ningún sentido, nadie se expone, nadie confía, nadie dice nada, se guardan opiniones y consejos, pero cuántos de ellos llega a casa a no saber qué hacer con lo que siente y vuelven a la vida con esa desgarradora necesidad de amar.

“Estamos todos separados, pero queremos amor”

¿Por qué no podemos ser quienes somos, con todas nuestras necesidades y alti-bajos? No estoy diciendo que vayamos por ahí declarando a todo el mundo, y en cualquier circunstancia, cuáles son nuestras íntimas carencias, estoy hablando de nuestro entorno más cercano, de aquel en donde deberíamos poder entregarnos sin miedo. ¿Qué pasa?
Miedo… a la mentira, la traición, la opinión que a partir de ahí tengan de nosotros. Miedo, como en todo, a opinar, a decir lo que se siente, en lo que se cree. Miedo al juicio, al prejuicio y la condena.
Si te vieron bien en la última reunión ¿Cómo vas a estar mal en la siguiente? Van a pensar que eres inestable, no, eso no puede ser. ¿Cómo no puede ser? El ser humano sufre alti-bajos y es normal que los tenga pero la competitividad en todo ámbito ha hecho que se dude de quien tenga el valor de decirlo aunque todos escondan lo suyo. Dudar y descalificar al otro, ojalá frente a otros, te da la seguridad de una imagen bien plantada.
Basta, basta…Seamos valientes, quedemos debidamente en evidencia, expongamos nuestros sentimientos, digamos lo que pensamos… Acojamos, consolemos, prestemos nuestros oídos no al murmullo malintencionado sino a la pena ajena que necesita una palabra o una mirada de ternura.
¿Te van a descalificar los demás? ¿Vas a quedar como un debilucho? ¿Vas a bajarte del pedestal? ¡A la porra con todo! Que piensen lo que quieran, que digan lo que digan. ¿En qué te afecta si tu sabes quién eres? ¿En qué te puede afectar si aquellos que de verdad te conocen te valoran por lo que eres?
Te conoce tu hijo, tu mujer, tu compadre, tu padre?
…¿Te conocen?...
“Estamos todos separados, pero queremos amor…”

Bárbara Andrea Belmar Menanteau
(c) Todos los derechos reservados

jueves, 16 de abril de 2009


SEXO y Espiritualidad

Así como del amor venimos y hacia el amor vamos (ver tema “¿Engendrados en el amor?”), girando va nuestra vida siempre en torno al amor, la presencia o la ausencia de él…El amor es unión, es complemento, es sentir la totalidad de lo que somos, y en esta experiencia humana de dualidades, esa totalidad se expresa en “ser con un otro”.
Por eso también buscamos la unión sexual. No se trata sólo de una necesidad física arraigada en nuestros genes desde los tiempos de las cavernas, sino de un impulso más hacia la totalidad.
Somos seres humanos en una realidad dual, lo que significa que nuestra experiencia de vida está inserta en una existencia en donde todo se presenta con un “A” y un “B”, si hay hombre, hay mujer; si hay calor extremo, hay frío polar; si hay lo que llamamos bueno, hay lo que llamamos malo; si hay muerte, hay vida; si hay pobreza, hay riqueza; si hay honor, hay deshonor y, así, hasta el infinito. Pero el Alma ha experimentado, en el origen de su creación en Dios (Absoluto, Energía Universal, Conciencia Suprema, como quieras llamarle) lo que es la unión, el complemento, el verdadero gozo de sentirse pleno siendo “uno” con aquello que nos da la vida, de ahí, entonces, que nuestra conciencia siente de manera instintiva que en el éxtasis de la unión está el re-encuentro con nuestra esencia y busca esa unión como el retorno a la paz y el consuelo ante la soledad, como calmante de la ansiedad y el miedo, como expresión de la ternura y el amor… La necesidad de conservar la especie no es lo único que nos mueve a la satisfacción sexual. Sin embargo, toda esta mirada más bien espiritual de la sexualidad no le quita importancia a la satisfacción sexual física puesto que, en ese intenso éxtasis, se experimenta físicamente la totalidad de la armonía, del amor, la entrega entre dos seres.
¿Y qué hay del sexo sin amor?
Si es lo que quieres y “si no estás violentando ni jugando con los sentimientos de nadie”, me parece que estás en tu derecho. Pero te aseguro que te pierdes un buen porcentaje de gozo y placer.
La unión de los sexos se siente en niveles más profundos cuando en el coito hay más que genitales, hay un sentimiento de reverencia y aceptación del otro. Entonces es cuando el placer puede llevar a un nivel de éxtasis y de conciencia al que no se llega cuando se va a la cama sólo porque se dio la ocasión, porque te excitaste viendo imágenes en la tele, las revistas, las calles o un café, o porque “decir” que eres super woman o super macho te parece muy digno de admiración.
Cada vez que damos rienda suelta a nuestro erotismo y a nuestra libido, con amor, con respeto por el cuerpo del otro, estamos experimentando y recreando la unión en su totalidad. Aspiramos a la totalidad en todas sus expresiones porque venimos de la totalidad!! Y la extrañamos!!! Nuestro impulso vital es experimentar la unificación nuevamente y la sexualidad nos da una potente herramienta para hacerlo.
Siempre me pregunté por qué ha habido y hay seres que de manera “realmente voluntaria” han renunciado a la expresión de su sexualidad, me cuestionaba profundamente tratando de entender, escarbando en la posibilidad de que la culpa y la vergüenza que nos inculcaron tuviera razón de ser. Como si el pecaminoso sexo realmente fuera fuente de perdición y, por ello, hay que disminuirlo a su mínima expresión o eliminarlo si queremos ser “puros” (¡!). La respuesta vino de la manera maravillosa en que suelen venir las respuestas cuando se buscan con el corazón: Hay seres, muy elevados - no aquellos a los que se les impone celibato o los que ocultan otras carencias- que han renunciado a la expresión de su sexualidad física porque ya no la necesitan, han superado la dualidad y ahora son complemento y totalidad en sí mismos.

Todo lo que se diga –y quienes lo digan- respecto de que la sexualidad o el acto sexual es indigno, sucio y pecaminoso y, más aún, lo que se diga quitándole importancia y valor espiritual, es error, por decirlo de alguna manera…
El sexo NO ESTA SEPARADO de la actividad Espiritual, es una expresión más de la totalidad.

Un día….cada ser humano llega a ese nivel de unificación y totalidad dentro de sí mismo y no necesita la sexualidad de la manera que la necesitamos ahora….pero no se preocupen, no se asusten!!! Para eso nos falta muuuuuuuucho, mucho tiempo!!
Gracias a Dios!
Mientras, “hagámoslo” con altura de miras y dignamente.
Bárbara Andrea Belmar Menanteau
(c) Todos los derechos reservados

martes, 7 de abril de 2009

TERREMOTO EN ITALIA

Terremoto en Italia, erupciones volcánicas en Chile, más desórdenes climáticos por doquier, tal parece que Gaia se ha cansado de esperar que la humanidad cuide su planeta, que lo mantengamos limpio y sano, desde el conglomerado gigantesco y nefasto que aterrado por la posibilidad de perder ganancias no mira más que sus negocios hasta el inconciente que tira papeles en la calle, pañales por el camino y vidrios rotos en la arena que pisan los niños, TODOS hemos sido responsables de lo que ocurre en el planeta.
El planeta está agotado, está enfermo, está pidiendo ayuda a gritos. Nuestros nietos necesitan una tierra para trabajar, nuestros descendientes necesitan un aire que respirar, nuestros nietos y bisnietos quieren un planeta para cuidar y gozar de él y con él en armonía y respeto.
Hay miedo en el aire, hay voces apocalípticas en las calles, más pese a todo y aunque en el camino debamos padecer desastres y muertes, no giman de terror!!
Está escrito en tantos libros, de tantas tradiciones espirituales, está en los mensajes de civilizaciones desaparecidas, son tiempos de cambio y el año 2012 se ha interpretado de muchas maneras, sin embargo, al no poder desentrañar y uniformar claramente los mensajes se está cayendo en una exagerada sensación de “fin de mundo”, con los consecuentes pánicos.
¡El mundo no se va a acabar! El mundo, el planeta se está “sacudiendo” las malas vibras que hemos depositado sobre y bajo su superficie. El planeta está modificando sus vibraciones a un nivel más elevado y necesita sacudirse. La humanidad está en crisis porque hay una presión energética en las almas, forzándolas a mirar en lo que nos hemos convertido y decidir si queremos seguir en lo mismo.
No tengan miedo! Las estrellas no se van a caer en pedazos sobre nosotros, los muertos no saldrán de sus tumbas para atormentarnos. Más bien súmense al cambio, apoyen la elevación del planeta elevando ustedes vuestras conciencias, asentándose en la paz de sus corazones, encontrando SU verdad de amor, de perdón, de comprensión, de empatía, de respeto, de honestidad, de bondad!
El planeta ya eligió, va a evolucionar y lo hará contigo o sin ti.
¿En dónde quieres estar? ¡No tengas miedo, ten conciencia!
¡Súmate a la evolución!

Bárbara Andrea Belmar Menanteau
© Todos los derechos reservados.

miércoles, 1 de abril de 2009

Abrazos Gratis

“Abrazos Gratis”, anuncian los letreros ya por todo el planeta. Este movimiento, que nació de la gratitud de alguien que, mientras pasaba por un muy mal momento, recibió un abrazo, sólo un abrazo, que le devolvió algo de aliento, se ha convertido en no sólo una oportunidad para dar sino para recibir.
La primera vez que los vi no tuve tiempo para reaccionar, la segunda me gustó la idea y la tercera, sin pensarlo más, me lancé a los brazos de un desconocido. Otras muchas veces los he visto y siempre doy un abrazo o dos, pero en una oportunidad preferí quedarme a un lado y observar. Me parece que a mucha gente le gusta la idea, pero son menos los que se animan a dar un paso hacia estos personajes que, vistiendo ropa de todas las clases y de todas las edades se han propuesto sacar una sonrisa y dar otra simplemente porque sí.
“¿Y de qué se las dan estos h….?” Se preguntaba en voz alta un señor de unos 40 años o más. Estaba sólo, vestido de corbata y parecía sentirse sólidamente parado. Miró un buen rato, con el ceño fruncido, no pudiendo comprender que hay gente que da solo por dar, no pudo comprender que nos hace bien recibir, abrirnos a los gestos espontáneos de afecto.
¿Afecto? ¿Por desconocidos?
Sí, hay un espacio dentro de ti, que puedes haber ahogado por mucho tiempo, pero está y es ese en donde sientes empatía, simpatía y afecto instantáneo por otro ser humano, sin esperar nada de ese otro ser y sin darle mucho tampoco, quizás, pero es bueno dejarle a ese monstruito emocional estirar sus brazos, nos hace más humanos y más felices. Nos pone en contacto con esas emociones más nobles que tanto se han manipulado y que tanto abren las mentes de la gente.
¿Por qué no? ¿A qué le tienes miedo?
Básicamente, somos auditivos, visuales o kinestésicos. Es importantísimo saber a qué grupo pertenecemos porque facilita muchísimo la comunicación con los nuestros, especialmente, pero también a nivel laboral. Así, si el jefe es visual pero el subalterno es irremediablemente auditivo, el jefe se volverá loco mandando emails con instrucciones pero el subalterno, por más que las lea, le costará bastante más registrarlo y necesitará “escuchar” cuáles son esas instrucciones para entenderlas. En pareja, a uno de los dos le pueden llegar mucho más rápido los “te amo” si los ve escritos y, a los kinestésicos, si no los están tocando se mueren!
Bueno, es verdad lo que dice Ricardo: “Esta campaña de los Abrazos Gratis, es el paraíso de los kinestésicos”
Claro que sí!
Bárbara Andrea Belmar Menanteau
(c)Todos los derechos reservados