ALQUIMIA, UN CAMINO DE AUTOTRANSFORMACION:

Por medio de un gradual y profundo autonocimiento y comprensión de la vida, así como de otros conocimientos y herramientas, irás descubriendo tu grandeza y dejarás atrás tanto de tu dolor que un día dirás que ese del pasado no pudiste ser tú!

miércoles, 24 de junio de 2009

De Moralidad hablando...

Moral: Reglas de comportamientos y conductas aceptadas por una cultura u orden social como correctas y por las cuales se rige u ordena la vida de quienes están de acuerdo con ellas.
Moralidad: Actitudes, comportamientos o ideas acordes con el código moral de una sociedad.
Amoral: Que no conoce o es indiferente al sentido moral.
Inmoral: Que se opone o agrede el sentido moral o la moralidad de un orden social.

¿Y tú, has aceptado la moralidad de otros o has descubierto la tuya?
Tu moralidad, es cómodo egoísmo o cinismo, o se guía por la verdad del Amor y la Sabiduría Divinas?

¿Cómo juzgas la siguiente situación verídica?

Margarita fue una niña de su casa, criada a la antigua y jugando con las niñas de su barrio. Creció, se casó con su primer pololo y siguió viviendo en el mismo barrio. Conservó toda la vida esas amistades con las que nunca se pierden los lazos y esos lazos alcanzaban para abrazar padres, hermanos y esposos de todos.
Margarita se casó con un hombre que la hizo sufrir toda la vida, pero ella fue criada para aguantar y aceptar. Jamás podría haberse separado, era mal visto y ella era una señora de su casa. Lo habría aguantado toda la vida si él no se hubiese ido y abandonado con muchos hijos. Los hijos crecieron, se educaron como pudieron y lograron, en su mayoría, ser profesionales, de modo que pudieron mantenerla en la vejez. Pero antes de eso, Margarita tuvo una oferta, cuando los hijos eran aún escolares y no rara vez no tuvo para comprarles medicina, alimento y abrigo.
Don Elías era el padre de una de sus amigas de infancia, ahora viudo y solo puesto que sus hijos vivían muy lejos y no lo necesitaban. Como las familias vivían cerca, siempre se habían visitado, así que no fue raro ver llegar a Don Elías esa tarde, sin embargo parecía un tanto preocupado y cabizbajo. Después de una conversación simple, tocando temas triviales, Don Elías, un poco avergonzado y temeroso le dijo a Margarita:
-“Mija…he estado pensado mucho…..estoy viudo, solo y me queda poco y nada de tiempo en esta vida…”
-No! -dijo Margarita, sorprendida- Usted nos va a enterrar a todos!
-No…tu sabes…estoy enfermo y del próximo ataque no me salvo…
-Pero Don…..
-Mija, no me interrumpas, deja a este viejo hablar en serio…
Mis bienes los heredarán mis hijos y no es malo eso, pero he pensado que mi pensión es buena y todavía me quedan muchos fondos…..sería una pena que muriendo yo nadie los pueda aprovechar como pensión…..trabajé tanto toda mi vida y ahora no tengo a quién beneficiar con una pensión cómoda cuando me muera….
Te conozco desde que naciste y entre tu familia y la mía ha existido siempre un gran cariño, sé que has sufrido y que hoy no tienes cómo cubrir las necesidades de tus hijos ni las tuyas y menos tendrás cómo sobrevivir en tu vejez….

Margarita abría los ojos y la boca intuyendo para dónde iba la conversación, pero ya no se atrevió a interrumpirlo.

Mira…yo no quiero que pienses que soy un viejo degenerado, yo no te pido nada a cambio, ni pienses que pretendo algo…por favor…sólo quiero decirte que…

Don Elías miraba a Margarita con pánico, pero estaba totalmente decidido a decírselo. Se detuvo unos segundos, tomó fuerzas y prosiguió.

Eres una buena mujer, que merece todo…¿Quién mejor que tú para quedarse con mi pensión?

-Pero Don Elías -saltó Margarita- qué está diciendo!?

Margarita saltó del sillón en que estaba cómodamente instalada y tapándose la boca con ambas manos se giró hacia la ventana. Don Elías, en cambio, ya sin poder saltar de su asiento, tragó saliva y esperó a que Margarita volviera, con la vista baja.
Cuando ella volvió a sentarse, Don Elías siguió:
-No te asustes mija…ya te dije que no te pido nada, absolutamente nada, ni creas que te pediré que vivas conmigo, que me visites, que me atiendas, NADA. Sólo permite que los fondos por los que yo trabajé tanto toda mi vida, pasen a ti cuando yo me muera, eso me haría feliz y moriría sabiendo que hice un bien…
-Pero Don Elías -titubeaba Margarita- pe…pe…pero qué dirían sus hijos, qué diría la gente cuando supieran, se imaginarían cosas….
-Y te importa eso, mija, sabiendo que ninguno de ellos vendrá a darte un vaso de agua cuando seas vieja?
-Pero tengo a mis hijos, ellos no me abandonarán…
-Tus hijos no te abandonarán, pero no sabes cómo les irá en la vida y quizás, aunque ellos quieran, no podrán cubrir todas tus necesidades y las necesidades de sus familias…

En fin, la conversación no fue mucho más larga y tampoco se logró más acuerdo que la negación de Margarita. Don Elías se fue triste, caminando las cuadras que lo separaban de su casa, sintiéndose incomprendido y más solo que nunca…
Margarita cerró el capítulo y calló el escándalo…hasta que me lo contó a mi.

Hoy, ella es mantenida por algunos de sus hijos, los que pueden. Cuenta las monedas para tomar locomoción, debe plata en el almacén de la esquina, no se hace todos los exámenes médicos que necesita hacerse y se somete a injusticias porque no se atreve a decir lo que de verdad piensa, se pueden enojar…

Don Elías murió dos meses después de haber hecho esta oferta a Margarita.

Bárbara Andrea Belmar Menanteau
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martes, 16 de junio de 2009


...libre de ira, de prejuicios, de rencores, de culpas, de miedos, de inseguridades, de condicionamientos, de complacencias, de envidia, de tendencias, de....

No te frustres, no es imposible ser un iluminado y cambiar tu vida!!

Chile Iluminado

Sabías tu que poderosas energías “espirituales” están ya ubicadas y siguen ubicándose en Chile? Pues sí y para acercarse a los beneficios que estas energías pueden darte ya no necesitas, salvo que quieras aprovechar el viaje, ir al otro lado del mundo a donde por milenios la gente se ha dirigido en busca de iluminación.
“Iluminación” es un término que, usado en espiritualidad, significa algo distinto de lo que normalmente la humanidad ha supuesto y esto no por manipulación sino por desconocimiento y porque las circunstancias evolutivas de cada época lo provocaron.
Hace cientos de años, un “iluminado” era aquel que se alejaba de la humanidad o que destacaba por sobre ella por alguna actitud o forma de vida. Iluminado era una excepción muy notoria y se suponía que muy pocos podían llegar a ella. La verdad es que el nivel evolutivo de la humanidad, el crecimiento mental/espiritual de cada época es lo que permite la comprensión de las verdades sublimes y, también, la capacidad de, efectivamente, aprovechar para la iluminación personal todas las técnicas espirituales que cada época y cultura ofrece.
Muchos ascetas, monjes, y buscadores de luz renunciaron al mundo para dedicarse íntegramente a sus prácticas, se encerraron en claustros, se abandonaron en cuevas, se alimentaron de raíces el resto de sus vidas y lograron algo, seguramente, pero en la mayoría de los casos no lograron proporcionalmente a su esfuerzo, la iluminación.
¿Por qué? Porque en esos tiempos, la pesada densidad energética colectiva del nivel evolutivo de la humanidad creaba una barrera tremenda, tanto esfuerzo sin comprender lo que se hacía, tanto trabajo, renuncia y repetición mecánica no era suficiente para traspasar esa barrera. La buena noticia es que, a pesar de lo que parece (y no me canso de repetirlo) la humanidad ha evolucionado y ya hay suficientes seres concientes como para romper esa barrera y anclar en la tierra la energía mental/espiritual que facilita la búsqueda y el encuentro de la iluminación personal y colectiva.
Iluminación es apertura de mente, es ser un ser humano como Dios lo creó, libre de culpas y miedos, es comprensión superior de las cosas, es aceptarse a si mismo y a los demás, es ver la vida de una manera diferente. No necesitas levitar…aunque podrías, no necesitas alejarte del mundo…aunque puedes elegirlo, no necesitas ser un héroe…aunque puedes aprovechar el impulso….Simplemente “ser” desde lo más alto de ti mismo.
Y se puede! Más que nunca se puede!
Pero se requiere decisión y perseverancia. Ni siquiera tanto amor como se habla, a veces se llega al amor después de que la inteligencia mental llega a cierto punto en que la única respuesta es lo intangible, inclasificable, incontable, inasible...y el amor….
Ese punto, en que no queda otra cosa que rendirse al amor puede ser principio, medio y final de todo y la iluminación está invariablemente unida a él.

Bárbara Andrea Belmar Menanteau
(c) Todos los derechos reservados

jueves, 28 de mayo de 2009

Un camino terminado no es el final del camino.


Fotografía del artista Lars Raun

En tus brazos Padre Amado

Cuando andaba entre hienas me enseñaste a descubrir por qué las tenía cerca en mi vida. Las alejé y supe que también ellas tienen tu presencia y, solo por eso, se ganaron mi respeto. Cuando mi tierra estaba seca y no germinaba el trigo, me mostraste que la sed estaba en mi pecho y que el agua vendría cuando aprendiera a amarme. Cuando mis campos eran verdes ya y las hienas se habían alejado, vi que mis jardines eran amenazados por cientos de “dientes de león” y traté de exterminarlos, los arranqué, los maldije cien veces, pero nada pudo con ellos y seguían viéndose erguidos entre el verde y suave césped de mi casa. Entonces, me dijiste que aprendiera a amarlos y a ver su belleza como parte del paisaje. Lo hice, y aprendí a quererlos, me divierte su sombra al ponerse el sol y ver cómo el viento los mece.

Llegué a sentir felicidad, Padre Amado, y ese lugar antes inhóspito se convirtió en mi hogar. Allí tengo mis siembras y mis animales. Allí está la leña guardada para el invierno y la chimenea. Tengo en esas tierras mi trabajo y los años empeñados y ahora…justamente ahora que comenzaba a estar cómodo y tranquilo vienes a decirme que debo abandonar este lugar? No te parece cruel e injusto que “a mi”, especialmente “a mi” que he sido un hijo dedicado y obediente, me saques de esta tierra no sé por qué razones y me expulses no se a dónde para volver a romperme el lomo trabajando?

Hijo mío…nada quiero menos que te sientas amargado y decepcionado como te veo ahora, pero debo decirte que esto es lo que tu pediste cuando me dijiste “enséñame lo que soy”…No eres un hijo mediocre, no te has conformado con rumiar la vida, como la mayoría, te has esforzado por crecer y cada vez que lo logras tu alma quiere más y más…porque sabes que mientras más avances más feliz serás y más felices harás a los que estén contigo.
Sacando adelante estas tierras has aprendido tremendas lecciones y tu corazón se a hecho uno con tu mente. Aunque no lo veas aún, tu alma reboza de luz, pero quieres más y hacia allá te llevo. No hago otra cosa que darte lo que quieres, pero estás demasiado ocupado enojándote como para verlo!!
Las lecciones aprendidas te empujan, las lecciones aprendidas te hacen apto para partir hacia nuevos horizontes, amplios e infinitos.
Hijo, no te descorazones!!! Hay felicidad y plenitud ilimitados para ti, pero necesitas creer en lo que tu eres. Necesitas creer, también, en lo que YO SOY y depositar toda tu confianza, no sólo en tus sabiduría sino en mi amor y en mi poder!
TE AMO!! Te amo con todo lo que has sido, eres y serás y por eso te llamo a ir cada vez más lejos.
Dime…aceptas?

Padre Amado…nada quiero más que encontrarte al final de cada ruta, en la huella de cada camino, en los latidos de mi corazón…Nada quiero más que amar y amarme con ese amor incondicional al que me atas con fuerza cada vez que me hablas.
No te miento, tengo mucho miedo y estoy cansado, pero más fuerte que todo es mi decisión de seguir adelante, aunque no vea más que sólo un paso más adelante.
Confío en ti y te entrego todo mi ser.

Bárbara Andrea Belmar Menanteau
(c) Todos los Derechos Reservados

miércoles, 13 de mayo de 2009

De la FE se dice

Hace muchos años escuché a alguien decir que la diferencia entre un creyente y un ateo está en que, aunque al final los dos se mueren, el ateo sufre todo el camino porque cree que es el final absoluto mientras que el creyente, va con paz y hasta alegría porque sabe o, al menos intuye, que más allá hay algo más.
¿Consuelo de tontos, el opio del pueblo, ignorancia, salvavidas de perdedores?
Nada de eso. No existe eso de “losers”, en esto de creer o no creer “en una entidad superior”…o “algo”. Lo que está involucrado aquí es el ego, las innumerables carencias, estructuras mentales y condicionamientos.
Algunos dicen que sólo necesitan creer en si mismos, y claro, creer en si mismo es todo un don, ni más ni menos importante que cualquier otro don en el camino de la iluminación. Creer en si mismo es un requisito en el camino de la luz, pero deja de ser sana esa fe en si mismos cuando está cargada de inseguridades, de manera que necesita “demostrar” que se es más…más inteligente, autónomo, suficiente.
Desde siempre escuché que la FE es un don, un don entregado por el Espíritu y que no dependía de que uno lo quisiera tener o no. Con eso, lo único que me quedaba claro era que Dios era un ser egoísta que regalaba el don de la fe a quienes él quería nada más y que, los demás, nos teníamos que conformar con estar al margen de esa bendición. ¡Mirar el paraíso a través de la ventana!
La FE, no es un regalo ni un don que tengas que merecer para ganar. La FE es un llamado de lo más profundo de tu ser, un llamado que nace dentro de ti, no de afuera. Dentro de ti, porque dentro de ti está tu esencia y tu esencia es nada más y nada menos que Divina!. Por eso, cada vez que el ego cede comienza la búsqueda, por eso, conozco tantos agnósticos y ateos que se guardan la duda de sus convicciones; por eso, conozco a no pocos “inteligentes profesionales” que encargan oraciones y mandas para que hagan otros en su nombre ante ciertas necesidades…Porque más allá de todo entendimiento (¿?) está el llamado y la intuición de que hay más…
Una vez que lo aceptas, una vez que permites que tu ser íntimo “llame” y se abra, los caminos se muestran y permites que se te muestren. Una vez que el ego cede, comienza la liberación. Si la FE es un don, no es un don que necesitas merecer, es un don con el que vienes y al que tienes pleno derecho nada más por ser quien eres y venir de donde vienes, LO ABSOLUTO.

Bárbara Andrea Belmar Menanteau
(c) Todos los derechos reservados

jueves, 7 de mayo de 2009



Alejandro meditando

Fotografía de JCVEGA

Los niños deben aprender a conectarse con sus emociones.

La Sabiduría del Corazón

Durante siglos se ha desprestigiado al corazón, calificándolo de loco, iluso, tonto. Es una etapa más, en la evolución de la raza humana, aquella en que la humanidad endiosó a la razón y la lógica como una manera de reconocerse inteligente y autónomo, sin embargo, con el paso del tiempo las decisiones y estilos de vida tomados desde esa perspectiva han traído sobre la humanidad demasiada soledad, desenfrenos, enajenación, angustia. A estas alturas, ya se siente claramente un llamado silencioso, pero constante y fuerte, de cada ser humano para volver a “sentir”, volver a creer en lo que el corazón nos dice.
El error está en creer que el corazón carece de razón. Un corazón, una emocionalidad sana y madura, estará dotada de una magna gama de herramientas y conocimiento que clarifican las decisiones y las emociones. La verdad es que la razón del corazón es la que está más unida a la verdad universal superior, ha unificado mente y emociones de manera brillante, haciendo de la razón emocional una sabia guía.
Deberíamos comenzar a enseñarles a nuestros hijos el arte de oír lo que el corazón dice. Que aprendan a creer en sus propias intuiciones y emociones les abrirá las puertas para entablar relaciones humanas sanas a todo nivel. Cuando el corazón dice “cuidado”, hay que tener cuidado…Cuando dice con el lenguaje de su paz y felicidad, que todo está bien, seamos felices…Cuando te dice qué lugar es el tuyo, podrás sin dudar reconocerlo! Pero requiere práctica, como por la práctica de descalificarlas se olvidó el valor de las emociones, práctica es la que a los niños les ayudará a ser adultos más sanos y conectados consigo mismos.
Es tiempo de volver a creer en nuestro corazón…el corazón es sabio.

Bárbara Andrea Belmar Menanteau
(c) Todos los derechos reservados

miércoles, 29 de abril de 2009

Carrito de Confites

Van cansados, arrastrando su carrito. Las ventas no estuvieron tan malas hoy.
Van amándose, como la vida les da la posibilidad de amar, sin pedir nada y esperándolo todo!
Van acariciándose, van excitándose con cada mirada, preparando las mareas del goce ignorante y salvaje.
Van torpemente tocándose, entre palabrotas y risotadas sin clase.
Van riéndose de su suerte, con esa dentadura que hiere…llena de pausas y exclamaciones.
Van abriéndose paso, a paso lento entre las micros y los camiones…
Pero…Por qué los miran con desprecio?
¿Qué hace que el conductor del súper modelo a mi lado derecho, los mire con asco y rabia?
Dice que dentro de dos horas estarán golpeándose borrachos…
Dice que no pueden ser felices en medio de tanta miseria…
Dice que son ignorantes, feos, que no tienen derecho a andar por ahí, en los mismos lugares que él…
Dice que no puede ser que teniendo poco y nada…sean más felices que él…

Bárbara Andrea Belmar Menanteau
(c) Todos los derechos reservados

jueves, 23 de abril de 2009

Beto Cuevas


Beto Cuevas tiene la culpa

Siempre me gustó “La Ley” y, ahora como solista, Beto Cuevas me sigue gustando, sus creaciones siempre me dejan un gustillo especial en cuanto a calidad musical y las letras siempre dicen algo más. Puede ser, también, que La Ley me trae hermosos recuerdos de un hermano muy amado quien tarareaba sus temas mientras conducía de la mano a su hijo hacia la ducha, después de una agotadora tarde en la playa. El caso es que ayer, mientras conducía al súper, reconocí la voz de Beto Cuevas entre radio y radio y regresé el scan hasta encontrarlo nuevamente. Como les dije, sus letras siempre dicen algo interesante.
Esta vez fue algo así como “estamos todos separados pero queremos amor”.
¡Qué verdad!
Siempre me asombra la soledad tremenda en la que estamos sumergidos. Estamos rodeados de gente en todas partes, las oficinas, los colegios, el metro, las calles, pero nadie mira a nadie, y si mira, a menudo no es con amor, precisamente. Me sorprende observar cómo los amigos se reúnen regularmente para mantener la amistad, pero en sus conversaciones normalmente no tocan temas “delicados”, que pudieran evidenciar diferencias agudas o dejarlos expuestos en sus más íntimos sentimientos. No dudo de que se quieran sinceramente, pero los temas que pudieran estar generando algún dolor son tratados superficialmente, lo necesario para que el afectado sepa que sabemos, pero no tanto como para comprometer un consejo u opinión demasiado personal. Bajo pretexto de respetar la situación del otro se comete abandono. Prácticamente no hay diferencia entre una amistad de años y una conversación pasajera con un recién conocido, los temas de conversación rondan la trivialidad y lo laboral, pero las angustias personales y las soledades siguen profundas y secretas. La imagen sigue a salvo, nadie es frágil, nadie necesita ayuda para enfrentar ciertas situaciones, nadie es menos que el otro, en ningún sentido, nadie se expone, nadie confía, nadie dice nada, se guardan opiniones y consejos, pero cuántos de ellos llega a casa a no saber qué hacer con lo que siente y vuelven a la vida con esa desgarradora necesidad de amar.

“Estamos todos separados, pero queremos amor”

¿Por qué no podemos ser quienes somos, con todas nuestras necesidades y alti-bajos? No estoy diciendo que vayamos por ahí declarando a todo el mundo, y en cualquier circunstancia, cuáles son nuestras íntimas carencias, estoy hablando de nuestro entorno más cercano, de aquel en donde deberíamos poder entregarnos sin miedo. ¿Qué pasa?
Miedo… a la mentira, la traición, la opinión que a partir de ahí tengan de nosotros. Miedo, como en todo, a opinar, a decir lo que se siente, en lo que se cree. Miedo al juicio, al prejuicio y la condena.
Si te vieron bien en la última reunión ¿Cómo vas a estar mal en la siguiente? Van a pensar que eres inestable, no, eso no puede ser. ¿Cómo no puede ser? El ser humano sufre alti-bajos y es normal que los tenga pero la competitividad en todo ámbito ha hecho que se dude de quien tenga el valor de decirlo aunque todos escondan lo suyo. Dudar y descalificar al otro, ojalá frente a otros, te da la seguridad de una imagen bien plantada.
Basta, basta…Seamos valientes, quedemos debidamente en evidencia, expongamos nuestros sentimientos, digamos lo que pensamos… Acojamos, consolemos, prestemos nuestros oídos no al murmullo malintencionado sino a la pena ajena que necesita una palabra o una mirada de ternura.
¿Te van a descalificar los demás? ¿Vas a quedar como un debilucho? ¿Vas a bajarte del pedestal? ¡A la porra con todo! Que piensen lo que quieran, que digan lo que digan. ¿En qué te afecta si tu sabes quién eres? ¿En qué te puede afectar si aquellos que de verdad te conocen te valoran por lo que eres?
Te conoce tu hijo, tu mujer, tu compadre, tu padre?
…¿Te conocen?...
“Estamos todos separados, pero queremos amor…”

Bárbara Andrea Belmar Menanteau
(c) Todos los derechos reservados