En medio de tanto caos todo parece perdido,pero las mismas energías que están poniendo en evidencia lo que está mal, son las que promueven el cambio hacia una Nueva Humanidad. Atrévete a ser parte de los que apuestan por una vida mejor para todos, atrévete a comenzar el cambio partiendo por tí mismo, atrévete a ser un alquimista.
ALQUIMIA, UN CAMINO DE AUTOTRANSFORMACION:
Por medio de un gradual y profundo autonocimiento y comprensión de la vida, así como de otros conocimientos y herramientas, irás descubriendo tu grandeza y dejarás atrás tanto de tu dolor que un día dirás que ese del pasado no pudiste ser tú!
sábado, 4 de febrero de 2012
¿Puede la Felicidad ser Permanente?
Para la mayoría de los seres humanos, la felicidad es
sinónimo de que todas las cosas de su vida marchen según lo que cada uno estime
que es lo mejor, lo correcto y lo que llene SUS ESPECTATIVAS. Desde esta
perspectiva, la felicidad no puede más que ser efímera, frágil, escasa y poco
confiable.
Todas las expectativas de vida, esperanzas y ambiciones - tanto para nosotros
como para los que amamos- están basadas
en los miedos que condicionan cada pensamiento, por lo tanto, no serás lo
suficientemente feliz nunca, porque nunca estarán todas las necesidades
completamente cubiertas. Nunca tendrás suficiente amor para dar o recibir,
nunca tendrás suficiente dinero para hacer todo lo que quieres, nunca tendrás
suficiente salud…o bien, si tuvieras esto podrías aquello, si tu situación fuera esta
otra tú podrías…. Se confunde el
legítimo derecho a ser previsor con un miedo irracional a la carencia, se
confunde el legítimo derecho a la planificación con la obsesión de controlarlo
todo. Amigo, tarde o temprano te darás cuenta de que no controlas nada, o muy
poco, que a pesar de todas tus previsiones la vida te sorprende, verás que a
pesar de tus planes la vida te cambia el rumbo cuando menos te lo piensas.
¿Dónde está el equilibrio?
El equilibrio está en ese punto en donde haces lo que tienes
que hacer y el resto lo dejas en las manos del Universo, de Dios, de la Vida…En
la confianza y entrega plena, en la certeza de que las cosas serán como tienen
que ser a pesar de que no siempre lo comprendas de inmediato.
La felicidad tanto como la tristeza son emociones pasajeras
independiente de cuánto duren en cada caso. Es tu elección extraer de cada
experiencia la enseñanza que siempre contienen. En este mundo de Tercera
Dimensión necesitamos las experiencias duras para aprender, pero sería muy
provechoso quitarle la carga de “malas” a las experiencias desagradables y
vivir el duelo o la frustración o la rabia que ellas nos generan como emoción y
luego salir de allí para comprender su enseñanza.
¡Cuánto más rápido avanzarías si en lugar de quedarte pegado
en el rencor, la rabia o el dolor fueras lo suficientemente valiente como para
VER qué tienes que aprender allí!
Si tan sólo comienzas a practicar esta forma de vivir,
comenzarás a soltar tus ansiedades y expectativas, tus afanes de control y algo
de tus miedos, entonces verás que tienes más felicidad de la que conocías en tu
vida y la gratitud se abrirá paso en tu corazón. Es en este punto en donde
comienza brillar dentro de ti la luz de permanente felicidad, que sin extraer
de la vida sus matices te mantiene a ti en un permanente estado de gratitud y
felicidad.(c)
Bárbara Belmar Menanteau
lunes, 30 de enero de 2012
Adicción a Sanar
Son muchos y cada vez más los que se dan cuenta de que hay más verdad que la que por tantos siglos nos inculcaron, verdades más profundas y liberadoras que nos hacen autoconcientes y cocreadores de la vida. Aunque algunas voces se alcen amenazantes, llenas de miedo ante la posibilidad de perder el control, la verdad se hace cada vez más evidente: Dios es mucho más de lo que sabías, Dios no está separado de ti, Dios no tiene características egóticas humanas, Dios está EN ti y no necesitas administradores externos de su luz y su bondad, sólo basta que te conozcas, que entres en el santuario de tu corazón y comiences a reconocer que Dios, siempre ha estado allí.
Es necesario que te conozcas profundamente, cómo eres, por qué actúas como lo haces, de dónde vienen las decisiones que tomas, por qué sientes lo que sientes o por qué no sientes lo que deberías sentir según te han dicho que es lo correcto. Conocerte para saber qué es lo que realmente quieres, cuáles son tus rencores y tus miedos, por qué te sientes víctima de la vida o por qué te sientes superior a todos. Todo esto es un proceso que llamamos de “sanación” puesto que conforme vas autoconociéndote, conoces en ti a toda la humanidad y entonces dejas de juzgar y criticar porque comprendes a los demás. Dejas de darte vueltas dentro del dolor o el rencor, te vas haciendo cada vez más libre. Sin embargo, hay una tendencia que hace creer a las personas que nunca se está lo” suficientemente sano para” (para dejar de buscar, para sanar a otros, para ser o hacer esto o lo otro). Cuando has hecho un camino honesto, perseverante y profundo de autoconocimiento y sanación, llega un punto en este crecimiento en el que ya no necesitas “sanar” más, en el camino has ido ampliando conciencia y es allá, en la vibración de esa nueva conciencia en donde te tienes que quedar y entonces, como consecuencia de mantenerte enfocado en esa nueva conciencia y vivir cada día en ella, todo aquello que te falta por sanar va solucionándose solo, casi como una bendición dejan de molestarte aquellas cosas de tu personalidad que no te gustan. Mientras más te mantienes en esa nueva conciencia, le quitas energía y poder sobre ti a la “basurita” de tu personalidad y empoderas la luz en ti.
Conozco a demasiada gente, muchos de ellos sanadores, que nunca “están listos para”, dedican su vida a ayudar a otros en el proceso, acumulan diplomas de toda clase de disciplinas sanadoras buscando autoafirmación sin lograr encontrar para si mismos lo que entregan a otros, están siempre sintiendo que les falta sanación y les resulta verdaderamente imposible darse cuenta de que ya están lo “suficientemente sanos para”…esto es lo que se llama “adicción a la sanación”. El problema de esta adicción es que se transforma en una traba para la siguiente etapa, la etapa del empoderamiento de su propia luz porque se siguen dando vueltas en vibración del “no soy, no estoy listo-no puedo” en lugar de crecer!
Amigos, algo de la personalidad, del ego debe quedar. Es precisamente la personalidad lo que nos sirve de raíces para transitar este mundo, gracias a ello podemos vivir esta experiencia!!
Agradece lo que eres y disfrútalo! Si no aceptas lo perpetúas!
Sanadores: ¡Súmense al Plan Divino!
Si has hecho un trabajo conciente de crecimiento y sanación, ya estás listo!
No es sumarse al Plan Divino el “no soy, no puedo, me falta”.
Sumarse al Plan Divino es decir cada día: Hoy me sumo al Plan Divino compartiendo con la humanidad esta energía de alegría de vivir, hoy comparto con la humanidad la empatía, la compasión, la sabiduría, la risa, la pasión…!!!!
Sanadores y buscadores: Reconozcan el punto en el que están sin autoengaño.
Es posible que ya no necesitas trabajar más la autosanación, es posible que ha sido suficiente, es posible que te estás perdiendo algo con tu “no puedo, no soy”…Es posible que ya estás listo para enfocarte en tu nueva conciencia y dejar que la Presencia de Dios en ti termine el trabajo mientras te empoderas de la Luz. ©
Bárbara Belmar Menanteau
domingo, 18 de diciembre de 2011
Del Odio y del Cambio
En un mundo que parece estar yendo, cada vez más, hacia la locura y parece no poder ya detener la violencia que crece y se desborda, el desafío y llamado es a no caer en el pánico y ser arrastrados por la ira, el miedo y la confusión. Mantener la fe de que todo esto es el dolor de un parto, del nacimiento de una humanidad nueva que aprenderá a retomar y creer en su capacidad para amar y convivir sin miedo ni violencia de ningún tipo es, no solo un gran desafío sino, también, la esperanza que te puede fortalecer cuando, después de leer los periódicos, ver la noticias en la TV o escuchar a tus vecinos te encuentres sobrecogido por la sombra de la angustia y la duda.
Todo está mostrando exactamente aquello que va a cambiar, los sistemas religiosos, económicos, políticos, sociales, etc…van a cambiar lenta pero progresiva y –para algunos- irremediablemente. Tienen que verse sus debilidades, carencias y aberraciones para que la conciencia se expanda definitivamente.
Lamentablemente, hay dolor de por medio, pero es la única forma de que nuestra humana mentalidad y las duras corazas caigan. Tampoco te escandalices por el caos que ves y verás, “como es adentro es afuera, como es arriba es abajo”…y como es en el mundo es “dentro de ti”…. Tu también tienes dentro todo lo que ves afuera, y también estás llamado a ser honesto, sacarlo para afuera, aceptarlo, sanarlo.
Mira tus propios escándalos, las veces que has sido corrupto en lo pequeño o en lo grande, las veces que has injuriado, manipulado, enviado energía de desamor y rechazo a otros, las veces que has fingido amor por miedo, vergüenza o conveniencia, las veces que has cerrado tu corazón, las veces que cobraste demás, las veces que volviste la cara cuando tenías que VER algo para iniciar alguna comprensión dentro de ti prefiriendo el autoengaño.
¿Te atreves a ver cuántas veces y en cuántos asuntos has actuado de la misma manera que tu juzgas a otros y al mundo?
Somos parte de la misma conciencia colectiva que criticamos y, así como lentamente fuimos aportando negatividad, podemos comenzar a aportar luz y cambio….comenzando por nosotros mismos!
No nos escandalicemos por el odio de los demás ni por el odio que nosotros también somos capaces de sentir, aceptémoslo, veamos qué hay allí adentro y qué nos está enseñando de nosotros mismos!! El odio entre géneros está diciendo algo, el odio de nuestros hijos hacia nosotros nos está diciendo algo, el odio entre las clases, las ideologías, las razas…
Se nos enseñó a temer a las emociones, se redujo el amor a una muestra de debilidad mental y emocional y se ha temido, más aún, a las emociones que calificamos como negativas, pero hay una verdad poco comentada y es que lo que más importa no es lo que sentimos sino lo que hacemos con ello. Si sentimos algo que no nos gusta veamos….vayamos profundamente a su origen y su verdadera “inspiración”, a menudo verás que hay otras razones y no son las superficiales que das normalmente como razón de tu odio.
No le tengas miedo al odio! Míralo de frente y verás que terminará siendo tu guía también! Cree en un futuro mejor para la humanidad y el planeta y tu energía de fe –pese a todo- contribuirá grandemente a la creación de una conciencia colectiva de amor que transmutará la vida humana!
Bárbara Belmar Menanteau (c)
Lamentablemente, hay dolor de por medio, pero es la única forma de que nuestra humana mentalidad y las duras corazas caigan. Tampoco te escandalices por el caos que ves y verás, “como es adentro es afuera, como es arriba es abajo”…y como es en el mundo es “dentro de ti”…. Tu también tienes dentro todo lo que ves afuera, y también estás llamado a ser honesto, sacarlo para afuera, aceptarlo, sanarlo.
Mira tus propios escándalos, las veces que has sido corrupto en lo pequeño o en lo grande, las veces que has injuriado, manipulado, enviado energía de desamor y rechazo a otros, las veces que has fingido amor por miedo, vergüenza o conveniencia, las veces que has cerrado tu corazón, las veces que cobraste demás, las veces que volviste la cara cuando tenías que VER algo para iniciar alguna comprensión dentro de ti prefiriendo el autoengaño.
¿Te atreves a ver cuántas veces y en cuántos asuntos has actuado de la misma manera que tu juzgas a otros y al mundo?
Somos parte de la misma conciencia colectiva que criticamos y, así como lentamente fuimos aportando negatividad, podemos comenzar a aportar luz y cambio….comenzando por nosotros mismos!
No nos escandalicemos por el odio de los demás ni por el odio que nosotros también somos capaces de sentir, aceptémoslo, veamos qué hay allí adentro y qué nos está enseñando de nosotros mismos!! El odio entre géneros está diciendo algo, el odio de nuestros hijos hacia nosotros nos está diciendo algo, el odio entre las clases, las ideologías, las razas…
Se nos enseñó a temer a las emociones, se redujo el amor a una muestra de debilidad mental y emocional y se ha temido, más aún, a las emociones que calificamos como negativas, pero hay una verdad poco comentada y es que lo que más importa no es lo que sentimos sino lo que hacemos con ello. Si sentimos algo que no nos gusta veamos….vayamos profundamente a su origen y su verdadera “inspiración”, a menudo verás que hay otras razones y no son las superficiales que das normalmente como razón de tu odio.
No le tengas miedo al odio! Míralo de frente y verás que terminará siendo tu guía también! Cree en un futuro mejor para la humanidad y el planeta y tu energía de fe –pese a todo- contribuirá grandemente a la creación de una conciencia colectiva de amor que transmutará la vida humana!
Bárbara Belmar Menanteau (c)
miércoles, 7 de septiembre de 2011
2012, màs, mucho màs...
No he visto una película de ciencia ficción que haya sido capaz de mostrar estos tiempos con la creatividad e imaginación que la Divinidad ha tenido y es raro, porque el humano ha sido capaz de crear los demonios e infiernos más sorprendentes así como los edenes más idílicos.
2012, apocalipsis, términos de la humanidad, catástrofes anunciadas desde tantos puntos y con tantos matices, movimientos de grupos humanos hacia tierras supuestamente salvas de “lo que viene”. La suspicacia, recelo y envidia de quienes no entienden qué tienen estos grupos de especial y qué ocultan, pero cuando se les deja saber “algo”, por supuesto, lo descalifican y lo meten al saco de lo inverosímil y hasta lo ridiculizan.
Entonces qué hay de cierto en tanta cosa?
Cualquier simple observador sabe que están pasando cosas en el mundo, tanto a nivel humano como planetario, aún cuando los científicos y entendidos quieran calmar los ánimos diciendo que todo es cíclico y que no es primera vez que pasa esto o lo otro, la conciencia colectiva sabe e intuye que no se trata solamente de ciclos y que algo más está ocurriendo, ni siquiera hace falta creer en algo específico, lo huele la intuición escondida en cada ser.
Soy de las que ha afirmado que todo lo apocalíptico anunciado no ocurrirá, que sólo se trata de movimientos humanos y planetarios destinados a mostrar con el caos personal y social lo que hay que cambiar, caos que mueve las conciencias de las masas presionando por cambios de una vez por todas. Sin embargo hay mucho más por contar y es extremadamente entretenido para mí imaginar una película que intente relatarlo. No debería ser tan difícil, con tanto film cuya historia cuenta de realidades paralelas y dimensiones distintas (temas que no tocaremos aquì).
El futuro no existe, sólo existe un abanico de potenciales futuros, el que se realice es aquel que es resultado de las opciones que tomamos como humanidad y como ser individual en nuestro pequeño mundo personal. En un momento de la reciente historia humana, la conciencia colectiva tenia tal peso que sólo grandes catástrofes que “limpiaran” esa densa energía de la faz de la tierra y que cambiaran las conciencias podrían gestar un futuro para la humanidad y el planeta, este “final” habría sido una repetición de muchos términos de ciclo de 26.000 años ya ocurridos. Pero muchas conciencias despertando y muchos seres humanos cambiando su forma de vivir, actuar y sentir cambiaron ese peso de la conciencia colectiva de la humanidad el mínimo suficiente para que el futuro probable a realizarse cambiara de catastrófico a prometedor.
“Líneas de tiempo”….un ingrediente de esta maravillosa película de ciencia ficción que relataría cómo en este término de ciclo de 26.000 años, el planeta y la humanidad tendrán un cambio paulatino en donde cada sismo, volcán en erupción, todo tipo de tormentas, cambios de clima, miles y miles de vidas humanas perdidas, etc…. Ya no serán apocalípticos sino movimientos mucho más suaves, como están siendo. Todos los anuncios y predicciones ancestrales estaban basados en una línea de tiempo en donde la conciencia colectiva humana era mucho más densa. Habiéndose hecho ahora esta conciencia colectiva un poco menos densa, el futuro probable a realizarse ha sido también mucho más benévolo. Tan benévolo que la humanidad verá que llega el 2012 y luego se va sin ver cambios notables en nada y se dirá que todo fue mentira, una tontería más de lo esotérico etc. Pero no es así.
Los cambios vienen, sólo que para que pueda ser un proceso suave, sin grandes shocks para las conciencias sino procesos largos y suaves, han de pasar, en una primera etapa unos 23 años y luego 100 y luego lo demás. Ahora el proceso de cambio será más suave y lo que ven en la sociedad y en el mundo es, créanme, mucho más suave de lo que habría sido si no hubiésemos cambiado de línea de tiempo gracias a las conciencias que han logrado abrirse y crecer. Incluso tù, que probablemente digas que no has contribuido a este cambio porque no lo has hecho de forma conciente, es muy probable que sì hayas contribuido y te sorprenderìa saber que tambièn tus pequeños cambios positivos posibilitaron este maravilloso proceso de iluminaciòn general
Hay más, muchos más detalles que contar e información que dar, pero creo que con esto es suficiente por ahora y espero –como dice alguien por ahí- haber contribuido un poco a la confusión, con toda dignidad.
Bàrbara Belmar Menanteau
(c)Todos los derechos reservados
2012, apocalipsis, términos de la humanidad, catástrofes anunciadas desde tantos puntos y con tantos matices, movimientos de grupos humanos hacia tierras supuestamente salvas de “lo que viene”. La suspicacia, recelo y envidia de quienes no entienden qué tienen estos grupos de especial y qué ocultan, pero cuando se les deja saber “algo”, por supuesto, lo descalifican y lo meten al saco de lo inverosímil y hasta lo ridiculizan.
Entonces qué hay de cierto en tanta cosa?
Cualquier simple observador sabe que están pasando cosas en el mundo, tanto a nivel humano como planetario, aún cuando los científicos y entendidos quieran calmar los ánimos diciendo que todo es cíclico y que no es primera vez que pasa esto o lo otro, la conciencia colectiva sabe e intuye que no se trata solamente de ciclos y que algo más está ocurriendo, ni siquiera hace falta creer en algo específico, lo huele la intuición escondida en cada ser.
Soy de las que ha afirmado que todo lo apocalíptico anunciado no ocurrirá, que sólo se trata de movimientos humanos y planetarios destinados a mostrar con el caos personal y social lo que hay que cambiar, caos que mueve las conciencias de las masas presionando por cambios de una vez por todas. Sin embargo hay mucho más por contar y es extremadamente entretenido para mí imaginar una película que intente relatarlo. No debería ser tan difícil, con tanto film cuya historia cuenta de realidades paralelas y dimensiones distintas (temas que no tocaremos aquì).
El futuro no existe, sólo existe un abanico de potenciales futuros, el que se realice es aquel que es resultado de las opciones que tomamos como humanidad y como ser individual en nuestro pequeño mundo personal. En un momento de la reciente historia humana, la conciencia colectiva tenia tal peso que sólo grandes catástrofes que “limpiaran” esa densa energía de la faz de la tierra y que cambiaran las conciencias podrían gestar un futuro para la humanidad y el planeta, este “final” habría sido una repetición de muchos términos de ciclo de 26.000 años ya ocurridos. Pero muchas conciencias despertando y muchos seres humanos cambiando su forma de vivir, actuar y sentir cambiaron ese peso de la conciencia colectiva de la humanidad el mínimo suficiente para que el futuro probable a realizarse cambiara de catastrófico a prometedor.
“Líneas de tiempo”….un ingrediente de esta maravillosa película de ciencia ficción que relataría cómo en este término de ciclo de 26.000 años, el planeta y la humanidad tendrán un cambio paulatino en donde cada sismo, volcán en erupción, todo tipo de tormentas, cambios de clima, miles y miles de vidas humanas perdidas, etc…. Ya no serán apocalípticos sino movimientos mucho más suaves, como están siendo. Todos los anuncios y predicciones ancestrales estaban basados en una línea de tiempo en donde la conciencia colectiva humana era mucho más densa. Habiéndose hecho ahora esta conciencia colectiva un poco menos densa, el futuro probable a realizarse ha sido también mucho más benévolo. Tan benévolo que la humanidad verá que llega el 2012 y luego se va sin ver cambios notables en nada y se dirá que todo fue mentira, una tontería más de lo esotérico etc. Pero no es así.
Los cambios vienen, sólo que para que pueda ser un proceso suave, sin grandes shocks para las conciencias sino procesos largos y suaves, han de pasar, en una primera etapa unos 23 años y luego 100 y luego lo demás. Ahora el proceso de cambio será más suave y lo que ven en la sociedad y en el mundo es, créanme, mucho más suave de lo que habría sido si no hubiésemos cambiado de línea de tiempo gracias a las conciencias que han logrado abrirse y crecer. Incluso tù, que probablemente digas que no has contribuido a este cambio porque no lo has hecho de forma conciente, es muy probable que sì hayas contribuido y te sorprenderìa saber que tambièn tus pequeños cambios positivos posibilitaron este maravilloso proceso de iluminaciòn general
Hay más, muchos más detalles que contar e información que dar, pero creo que con esto es suficiente por ahora y espero –como dice alguien por ahí- haber contribuido un poco a la confusión, con toda dignidad.
Bàrbara Belmar Menanteau
(c)Todos los derechos reservados
jueves, 17 de marzo de 2011
Mi corazón de madre
Sentada frente al computador, intento digerir la noticia preciosa que me ha dado mi hija. Sabíamos que este sería el resultado, pero no quise pensar en ello antes de ahora.
Crié a mis hijos incentivándolos siempre a ser muy independientes, tomar decisiones, buscar lo suyo y luchar por ello. Sabía que esa crianza me cobraría un precio e intentaba prepararme para las consecuencias de su independencia pensando en que serían muy felices auto descubriéndose sin restricciones y creyendo que para cuando las cosas comenzaran a ocurrir yo ya estaría lista para no tenerlos cerca. Cada vez que los veía dar un paso me decía “está bien, así debe ser” o “sí, estás tomando las riendas de tu vida, pero todavía te puedo disfrutar un poco”. Más de alguna vez debí decir algo como “sé que eres capaz de hacerlo solo (a) pero déjame ser mamá!” .Más de alguna vez nos enojamos, pero el cariño siempre ganó. Cuando no estuve de acuerdo con sus decisiones se los hice saber sin presiones y sin hacerlos culpables, sin poner en sus corazones las angustias mías ni las expectativas que casi siempre los padres ponen en sus hijos, tratando de que ellos les alimenten los egos y les den la “realización” que los padres sienten que no podrán conseguir ya por sí mismos. En teoría, yo sería perfectamente capaz de verlos alejarse paso a paso, de abrir mis brazos para dejarlos SER. En la práctica lo he hecho, pero no ha sido así para mi corazón, me imagino que es así para la mayoría de las madres (y padres?), uno nunca está del todo lista para no verlos, no escucharlos, no saber de ellos, no saber cuándo podré volver a abrazarlos. Muchas veces la nostalgia por su presencia duele profundamente.
En el camino espiritual que sigo se nos enseña a amar sin el apego que duele y he podido crecer en esta forma de amar...sin embargo, la separación de los hijos pone a prueba lo aprendido. Me queda claro que me falta mirar esta parte del camino.
La separación no existe, es sólo una ilusión, más aún cuando hay tanto amor uniendo a las personas en cuestión. Pero me tomará un tiempo que quizás sea el resto de la vida, no lo sé.
Primero fue mi hijo, precioso ser, inteligente y astuto, con un ángel que encanta a la gente, gruñón e inflexible, decidido y valiente. Yo creí que se iba de Chile sólo por unos meses para recorrer una parte del mundo y hacer el trabajo para el que iba, pero el interminable e intenso abrazo que me dio en el aeropuerto, antes de partir, le dijo a mi corazón que pasarían demasiados años antes de volver a abrazarlo.
Hoy es mi hija, maravillosa, inteligente, intensa, decidida, quien me anuncia su partida puesto que ha sido aceptada en una universidad de Canadá para continuar sus estudios de Sicóloga. Saber que allá la espera su novio me anuncia que quizás tampoco volverá…
Y sé que mi hijo menor, luchador por excelencia, perseverante, inteligente, especialmente amoroso conmigo, también se irá en un par de años para perfeccionar sus estudios al terminar la universidad, en un área que en Chile no está muy desarrollada.
A mi parte humana se le aprieta el corazón y gime…a mi parte humana-divina se le ocurre agradecer y sentirse tremendamente orgullosa de mis hijos…de cómo fueron en cada uno de los años vividos conmigo y de cómo son ahora. Orgullosa y agradecida de haber sido su madre y ser el medio por el cual aprendieron algunas cosas, haberlos tomado en mis brazos, secado sus lágrimas, haber jugado con ellos rodando por el pasto. Ellos, mis Maestros…que me enseñaron a amar como hasta entonces yo no podía amar, me enseñaron a ser feliz en medio de un mundo que entonces me resultaba enemigo, me enseñaron a ver mis limitaciones a fuerza de tanto amarlos. Ahora me enseñan el desapego.
La separación no existe, los seres que se aman se encuentran una y otra y otra vez….
Los seres que se aman, permanecen unidos.
Y de verdad les digo que eso es lo que siento cuando me uno a ellos en meditación…es a mis dedos de carne que les duele no acariciar sus cabezas, a mis oídos de madre les duele no escuchar sus voces y sus risas y es a mis ojos húmedos que les duele no verlos llegar con un "besote" a saludarme…
Sí, todavía me falta andar por el maravilloso camino del aprendizaje….
¿No es hermosa la vida? ¡!!
Bárbara Belmar Menanteau
Crié a mis hijos incentivándolos siempre a ser muy independientes, tomar decisiones, buscar lo suyo y luchar por ello. Sabía que esa crianza me cobraría un precio e intentaba prepararme para las consecuencias de su independencia pensando en que serían muy felices auto descubriéndose sin restricciones y creyendo que para cuando las cosas comenzaran a ocurrir yo ya estaría lista para no tenerlos cerca. Cada vez que los veía dar un paso me decía “está bien, así debe ser” o “sí, estás tomando las riendas de tu vida, pero todavía te puedo disfrutar un poco”. Más de alguna vez debí decir algo como “sé que eres capaz de hacerlo solo (a) pero déjame ser mamá!” .Más de alguna vez nos enojamos, pero el cariño siempre ganó. Cuando no estuve de acuerdo con sus decisiones se los hice saber sin presiones y sin hacerlos culpables, sin poner en sus corazones las angustias mías ni las expectativas que casi siempre los padres ponen en sus hijos, tratando de que ellos les alimenten los egos y les den la “realización” que los padres sienten que no podrán conseguir ya por sí mismos. En teoría, yo sería perfectamente capaz de verlos alejarse paso a paso, de abrir mis brazos para dejarlos SER. En la práctica lo he hecho, pero no ha sido así para mi corazón, me imagino que es así para la mayoría de las madres (y padres?), uno nunca está del todo lista para no verlos, no escucharlos, no saber de ellos, no saber cuándo podré volver a abrazarlos. Muchas veces la nostalgia por su presencia duele profundamente.
En el camino espiritual que sigo se nos enseña a amar sin el apego que duele y he podido crecer en esta forma de amar...sin embargo, la separación de los hijos pone a prueba lo aprendido. Me queda claro que me falta mirar esta parte del camino.
La separación no existe, es sólo una ilusión, más aún cuando hay tanto amor uniendo a las personas en cuestión. Pero me tomará un tiempo que quizás sea el resto de la vida, no lo sé.
Primero fue mi hijo, precioso ser, inteligente y astuto, con un ángel que encanta a la gente, gruñón e inflexible, decidido y valiente. Yo creí que se iba de Chile sólo por unos meses para recorrer una parte del mundo y hacer el trabajo para el que iba, pero el interminable e intenso abrazo que me dio en el aeropuerto, antes de partir, le dijo a mi corazón que pasarían demasiados años antes de volver a abrazarlo.
Hoy es mi hija, maravillosa, inteligente, intensa, decidida, quien me anuncia su partida puesto que ha sido aceptada en una universidad de Canadá para continuar sus estudios de Sicóloga. Saber que allá la espera su novio me anuncia que quizás tampoco volverá…
Y sé que mi hijo menor, luchador por excelencia, perseverante, inteligente, especialmente amoroso conmigo, también se irá en un par de años para perfeccionar sus estudios al terminar la universidad, en un área que en Chile no está muy desarrollada.
A mi parte humana se le aprieta el corazón y gime…a mi parte humana-divina se le ocurre agradecer y sentirse tremendamente orgullosa de mis hijos…de cómo fueron en cada uno de los años vividos conmigo y de cómo son ahora. Orgullosa y agradecida de haber sido su madre y ser el medio por el cual aprendieron algunas cosas, haberlos tomado en mis brazos, secado sus lágrimas, haber jugado con ellos rodando por el pasto. Ellos, mis Maestros…que me enseñaron a amar como hasta entonces yo no podía amar, me enseñaron a ser feliz en medio de un mundo que entonces me resultaba enemigo, me enseñaron a ver mis limitaciones a fuerza de tanto amarlos. Ahora me enseñan el desapego.
La separación no existe, los seres que se aman se encuentran una y otra y otra vez….
Los seres que se aman, permanecen unidos.
Y de verdad les digo que eso es lo que siento cuando me uno a ellos en meditación…es a mis dedos de carne que les duele no acariciar sus cabezas, a mis oídos de madre les duele no escuchar sus voces y sus risas y es a mis ojos húmedos que les duele no verlos llegar con un "besote" a saludarme…
Sí, todavía me falta andar por el maravilloso camino del aprendizaje….
¿No es hermosa la vida? ¡!!
Bárbara Belmar Menanteau
viernes, 11 de febrero de 2011
Recibí un correo que prefiero contestar aquí para aprovechar de aclarar el tema a cualquier otra persona que piense lo mismo al leer “Iluminación 2012”, último tema publicado.
Indudablemente, hay y ha habido quienes, monjes (as) o no, han llegado a un punto tal que no sólo levitan sino que alcanzan el nirvana y experimentan otras expresiones de lo que por muchos años se creyó señal de iluminación, así también, por muchos años se pensó que los estigmas en manos y pies eran señal de un ungido por el Espíritu. En efecto, no significa que estas señales no dejen en evidencia a un “ungido” o un “iluminado”, sino que, por desgracia, se asumió que sin esas señales -y otras- no era posible estar frente a un ser iluminado. Ante esta incredulidad generalizada, especialmente en las jerarquías que imponen su opinión a las masas, personas llenas de la mejor intensión y devoción creyeron que para conseguir adeptos que “vieran” en ellos las señales adecuadas optaron por negarse a si mismos y esconder al público lo que ellos calificaban como debilidades, pecados, limitaciones……es decir, sus características HUMANAS.
Todos conocemos casos de sacerdotes con doble vida. Además de eso, yo conozco monjes orientales que tras bambalinas gozan de una vida abundante en comodidades mientras muestran al público una vida asceta. La idea es que los seguidores piensen que hay que cambiar la vida para poder iluminarse. Y la verdad es que la vida no se cambia desde afuera hacia adentro sino desde adentro hacia afuera. Cuando estás parado afuera mirando todas las renuncias que otros aparentemente hacen, lo más probable es que digas “eso no es para mí”…o “yo nunca voy a lograrlo”.
No estoy descalificando ni negando que hay seres que de verdad renuncian a todo y son profundamente felices e iluminados o ungidos. Sólo cumplen su plan de vida. Pero también hay seres que sin tanta renuncia y aún sin renunciar a nada son igualmente iluminados y ungidos por el Espíritu. Ahora bien, habría que conversar de qué es esa “renuncia” tan nombrada. Ese es otro tema.
Admiro y creo en:
-Paramahansa Yogananda
-Swami Sri Yukteswar Giri
-Teilhard de Chardin
-Paul Eugene Charboneau
Sólo por nombrar algunos. Hay muchos más.
Iluminarte te podría llevar a la levitación, sin duda, pero si no, confórmate con ser PROFUNDAMENTE felíz!
Bárbara Andrea Belmar Menanteau
Indudablemente, hay y ha habido quienes, monjes (as) o no, han llegado a un punto tal que no sólo levitan sino que alcanzan el nirvana y experimentan otras expresiones de lo que por muchos años se creyó señal de iluminación, así también, por muchos años se pensó que los estigmas en manos y pies eran señal de un ungido por el Espíritu. En efecto, no significa que estas señales no dejen en evidencia a un “ungido” o un “iluminado”, sino que, por desgracia, se asumió que sin esas señales -y otras- no era posible estar frente a un ser iluminado. Ante esta incredulidad generalizada, especialmente en las jerarquías que imponen su opinión a las masas, personas llenas de la mejor intensión y devoción creyeron que para conseguir adeptos que “vieran” en ellos las señales adecuadas optaron por negarse a si mismos y esconder al público lo que ellos calificaban como debilidades, pecados, limitaciones……es decir, sus características HUMANAS.
Todos conocemos casos de sacerdotes con doble vida. Además de eso, yo conozco monjes orientales que tras bambalinas gozan de una vida abundante en comodidades mientras muestran al público una vida asceta. La idea es que los seguidores piensen que hay que cambiar la vida para poder iluminarse. Y la verdad es que la vida no se cambia desde afuera hacia adentro sino desde adentro hacia afuera. Cuando estás parado afuera mirando todas las renuncias que otros aparentemente hacen, lo más probable es que digas “eso no es para mí”…o “yo nunca voy a lograrlo”.
No estoy descalificando ni negando que hay seres que de verdad renuncian a todo y son profundamente felices e iluminados o ungidos. Sólo cumplen su plan de vida. Pero también hay seres que sin tanta renuncia y aún sin renunciar a nada son igualmente iluminados y ungidos por el Espíritu. Ahora bien, habría que conversar de qué es esa “renuncia” tan nombrada. Ese es otro tema.
Admiro y creo en:
-Paramahansa Yogananda
-Swami Sri Yukteswar Giri
-Teilhard de Chardin
-Paul Eugene Charboneau
Sólo por nombrar algunos. Hay muchos más.
Iluminarte te podría llevar a la levitación, sin duda, pero si no, confórmate con ser PROFUNDAMENTE felíz!
Bárbara Andrea Belmar Menanteau
lunes, 31 de enero de 2011
Iluminación 2012
El concepto de “iluminación” ha ido cambiando conforme la humanidad misma va evolucionando. Hace cientos de años y también menos, se decía que un ser iluminado debía mostrar ciertas características, por ejemplo, debía ser absolutamente neutro en sus emociones, debía manejarse lejos del mundo común, no debía, por nada del mundo mostrar que seguía siendo un humano puesto que se suponía que ya había trascendido todo lo que aqueja y concierne a un humano, la ira, el dolor, el miedo, el amor, la dicha, la risa no debían expresarse, al menos no abiertamente y, menos, desvergonzadamente; el sexo medido y “si es que…” Lo esperado, por otra parte, era que se mostrara concentrado la mayor parte del tiempo, con una mirada casi perdida, ajeno y, en lo posible, se mantuviera en posición loto meditando largas, larguísimas horas. Para qué decir si levitaba!! Todas esas características personales e íntimas que pudieran generar dudas en el expectador debían suprimirse.
Así, se perseguía no dar motivos de dudas respecto de un camino, no crear caos ni contradicciones, pero también resultó en que el común de la gente sentía que “nunca voy a lograrlo…sencillamente es demasiado para mí…”
En la actualidad es diferente, la iluminación ya no es algo inalcanzable sino que es un estado al alcance de la mano, para algunos tras mucho trabajo personal, para otros de manera tan natural como despertarse una mañana y sentir que todo lo comprende y es posible!!
¿De qué depende? ¿Quizás del antojo de la Divinidad, que para unos lo hace fácil y para otros difícil? No, depende simplemente de tu estado evolutivo, de lo que hayas ido experimentado vida tras vida y de lo que te falte o no te falte ver, superar, experimentar, aceptar.
Cumpliéndose ya el ciclo de los 26 mil años (2012), en los que la alineación planetaria facilita la llegada a la tierra de ciertas energías de ascensión para el planeta y la humanidad, todo se da para que ocurra la iluminación en masa. Y está ocurriendo. Una iluminación que no te saca de tu vida sino que te permite verla, sentirla y comprenderla desde puntos de vista profundos y distintos; una iluminación que si bien puede despertar en ti ciertos dones, estos dones no son imprescindibles para que seas un iluminado. La iluminación es liberación de la ignorancia de quienes somos, es armonía, paz, certeza, felicidad, complementación, aceptación….sin juicio, sin castigo…sin calificación ni descalificación. Libertad!!
“Milagrosamente”, cuando comienzas a salir de esta ignorancia, cambias…sin esfuerzo, sin prohibiciones, poco a poco y de manera natural. Milagrosamente, eres lo que se llama un mejor ser humano…
Esta misma energía, presiona para que lo que hay que limpiar, ver, superar, etc, salga a la superficie como una pus de una herida descompuesta….por eso ves por todos lados el caos tanto como puedes ver, si quieres, la luz.
La humanidad está comenzando a ver en el caos una oportunidad de cambio en todos los ámbitos de la vida. Maravilloso si puedes hacerlo tú, en tu vida, en tu ser.
Bárbara Belmar Menanteau
Todos los derechos reservados
Así, se perseguía no dar motivos de dudas respecto de un camino, no crear caos ni contradicciones, pero también resultó en que el común de la gente sentía que “nunca voy a lograrlo…sencillamente es demasiado para mí…”
En la actualidad es diferente, la iluminación ya no es algo inalcanzable sino que es un estado al alcance de la mano, para algunos tras mucho trabajo personal, para otros de manera tan natural como despertarse una mañana y sentir que todo lo comprende y es posible!!
¿De qué depende? ¿Quizás del antojo de la Divinidad, que para unos lo hace fácil y para otros difícil? No, depende simplemente de tu estado evolutivo, de lo que hayas ido experimentado vida tras vida y de lo que te falte o no te falte ver, superar, experimentar, aceptar.
Cumpliéndose ya el ciclo de los 26 mil años (2012), en los que la alineación planetaria facilita la llegada a la tierra de ciertas energías de ascensión para el planeta y la humanidad, todo se da para que ocurra la iluminación en masa. Y está ocurriendo. Una iluminación que no te saca de tu vida sino que te permite verla, sentirla y comprenderla desde puntos de vista profundos y distintos; una iluminación que si bien puede despertar en ti ciertos dones, estos dones no son imprescindibles para que seas un iluminado. La iluminación es liberación de la ignorancia de quienes somos, es armonía, paz, certeza, felicidad, complementación, aceptación….sin juicio, sin castigo…sin calificación ni descalificación. Libertad!!
“Milagrosamente”, cuando comienzas a salir de esta ignorancia, cambias…sin esfuerzo, sin prohibiciones, poco a poco y de manera natural. Milagrosamente, eres lo que se llama un mejor ser humano…
Esta misma energía, presiona para que lo que hay que limpiar, ver, superar, etc, salga a la superficie como una pus de una herida descompuesta….por eso ves por todos lados el caos tanto como puedes ver, si quieres, la luz.
La humanidad está comenzando a ver en el caos una oportunidad de cambio en todos los ámbitos de la vida. Maravilloso si puedes hacerlo tú, en tu vida, en tu ser.
Bárbara Belmar Menanteau
Todos los derechos reservados
sábado, 20 de noviembre de 2010
Amor Incondicional
Buscamos ser amados “incondicionalmente”, pero olvidamos que para ser amados de esa manera deberíamos también saber amar a otro (s) de igual forma. Más olvidada está, en el fondo de nuestro ser, otra verdad: No podemos amar a otro si no podemos amarnos a nosotros mismos y podemos amar a otro sólo en la medida que podemos amarnos a nosotros mismos. Es una cuestión energética, atraemos lo que emitimos, si no nos amamos o nos amamos pobremente seremos pobremente amados. Si estás en un camino de crecimiento y miras hacia atrás, podrás ver que la clase de gente que te rodea es distinta a la que te atraías años atrás, cuando estabas más fracturado emocionalmente y, si no es así, al menos puedes ver con mayor claridad quienes traen qué tipo de energía y puedes decidir hasta dónde dejarlos entrar en tu mundo, entorno, emociones.
El Amor Incondicional está mal interpretado, se nos enseñó que amar incondicionalmente tenía que ver con aceptarlo todo, siempre, aún cuando te signifique dolor o hasta peligro de algún tipo. Pues no es así, el amor incondicional tiene que ver con la aceptación de otro tal como es, pero no con una resignación muerta sino como una conciencia de que el otro está siempre en proceso, no es algo definido para siempre, la gente cambia, crece y yo doy fe de ello. La gente -como dice Humberto Maturana- siempre “está siendo”, no “es”, no se la puede etiquetar, catalogar, enjuiciar y condenar como algo estático.
El Amor Incondicional tiene que ver con “aceptación” pero no con autonegación a favor de otro. Yo puedo aceptarte como eres, porque puedo comprender-te, puedo No hacer un juicio sobre ti, puedo seguir amándote profundamente, puedo entender que vives TU EXPERIENCIA DE VIDA, A TU MANERA y que tienes derecho a enfrentar tus procesos a tu propio ritmo, PERO todo lo anterior no significa que yo debo boicotear mi crecimiento, intoxicar mi energía con tus “faltas” (sólo por decirlo de alguna forma), disminuir mi felicidad nada más por lo mucho que te amo. Esto es amor por mí.
Mientras estemos en proceso de comprender lo que es el verdadero amor incondicional,será importante tener claridad respecto de lo anterior.
En toda clase de relación, hay que mantener la conciencia de en dónde están los límites. Más allá o más acá da lo mismo, pero que sean TUS LIMITES de amor por ti mismo y amor al otro.
Amar Incondicionalmente a otro tiene relación con tu propia autoaceptación. Conocerte profundamente, con tus luces y tus sombras, aceptarte como un todo, integrado, sin autodegradarte ni despreciarte sino tomando todo tu ser como una perfecta expresión en expansión, te irá dejando claros tus límites de amor, Amor Incondicional verdadero.
Bárbara Belmar Menanteau
(c)Derechos reservados
El Amor Incondicional está mal interpretado, se nos enseñó que amar incondicionalmente tenía que ver con aceptarlo todo, siempre, aún cuando te signifique dolor o hasta peligro de algún tipo. Pues no es así, el amor incondicional tiene que ver con la aceptación de otro tal como es, pero no con una resignación muerta sino como una conciencia de que el otro está siempre en proceso, no es algo definido para siempre, la gente cambia, crece y yo doy fe de ello. La gente -como dice Humberto Maturana- siempre “está siendo”, no “es”, no se la puede etiquetar, catalogar, enjuiciar y condenar como algo estático.
El Amor Incondicional tiene que ver con “aceptación” pero no con autonegación a favor de otro. Yo puedo aceptarte como eres, porque puedo comprender-te, puedo No hacer un juicio sobre ti, puedo seguir amándote profundamente, puedo entender que vives TU EXPERIENCIA DE VIDA, A TU MANERA y que tienes derecho a enfrentar tus procesos a tu propio ritmo, PERO todo lo anterior no significa que yo debo boicotear mi crecimiento, intoxicar mi energía con tus “faltas” (sólo por decirlo de alguna forma), disminuir mi felicidad nada más por lo mucho que te amo. Esto es amor por mí.
Mientras estemos en proceso de comprender lo que es el verdadero amor incondicional,será importante tener claridad respecto de lo anterior.
En toda clase de relación, hay que mantener la conciencia de en dónde están los límites. Más allá o más acá da lo mismo, pero que sean TUS LIMITES de amor por ti mismo y amor al otro.
Amar Incondicionalmente a otro tiene relación con tu propia autoaceptación. Conocerte profundamente, con tus luces y tus sombras, aceptarte como un todo, integrado, sin autodegradarte ni despreciarte sino tomando todo tu ser como una perfecta expresión en expansión, te irá dejando claros tus límites de amor, Amor Incondicional verdadero.
Bárbara Belmar Menanteau
(c)Derechos reservados
miércoles, 10 de noviembre de 2010
Querer Sanar
Quizás hayas escuchado a alguien decir que tal o cual persona no sana porque no quiere. En el círculo de los terapeutas se escucha a menudo que lo que uno hace es entregar ciertas energías pero que si la persona no “está lista” para sanar o si “no quiere” sanar entonces no sanará. Las energías, entonces, quedan en el campo energético del receptor, esperando la ocasión de ser invitadas a actuar.
Pero claro, si se te ocurre decirle a alguien, enfermo y sufriente, que en realidad no quiere sanar lo mínimo que puede pasar es que te mire con rabia y te diga “Acaso Ud. cree que me gusta estar como estoy?”
De qué se trata esto?
Por un lado, una enfermedad es lo último que ocurre cuando hay un desarreglo a nivel emocional/mental. Por mucho tiempo el cuerpo te manda señales avisándote que mires ciertas cosas, acontecimientos, actitudes tuyas, situaciones que mantienes, emociones que no aclaras, etc. Lo normal es que no te enteres de que “esos” malestares tienen que ver con asuntos emocionales o mentales y los dejas pasar. La medicina alópata te ayuda a dejarlos pasar y, en caso de que ya se declare una enfermedad, la medicina tradicional te puede sanar corrigiendo los efectos de lo que comenzó como una “alerta”. Sin embargo, si no logras ver el origen real y profundo de tu enfermedad, esta volverá ya sea de la misma manera o mutando en otra enfermedad. Es aquí en donde calza aquello de estar listo o no para sanar.
Por otro lado, bien puede ser que aún cuando vas al doctor, te sometes a cirugías y tomas remedios no te sanas, sufres y tu dolor es real; tu familia sufre y su dolor es real, tu no quieres que ellos sufran pero ahí está el dolor. Seguro que “quieres sanar”!
Pero antes de reaccionar explórate profundamente, no tienes que decirle a nadie lo que encuentres, sólo anda profundo dentro de ti: ¿Qué tan útil te ha sido estar enfermo (a)? ¿A cuántos que querías alejar conseguiste alejar? ¿A cuántos que querías sensibilizar y tener a tu disposición pudiste convencer? ¿De cuántas situaciones te salvaste o cuántas situaciones que querías conseguiste?
Otra vez: El enfermo sana cuando quiere sanar.
Si todo lo anterior ya está en orden y la enfermedad persiste es que tu cuerpo físico ya estaba demasiado dañado cuando tomaste cartas en el asunto, daño que no sólo adquiriste en esta vida sino como una carga energética de vidas pasadas e información genética que se hace realidad si le has dado las condiciones óptimas para que así sea.
Y claro, los milagros existen, pero eso es algo que no decides tú en tu conciencia actual sino a otros niveles.
Pon atención y dale importancia a las señales que te da tu cuerpo, si lo haces descubrirás muchas cosas de ti… la enfermedad es a menudo un oportunidad de sanación profunda de tu ser.
Bárbara Andrea Belmar Menanteau
© Todos los derechos reservados
Pero claro, si se te ocurre decirle a alguien, enfermo y sufriente, que en realidad no quiere sanar lo mínimo que puede pasar es que te mire con rabia y te diga “Acaso Ud. cree que me gusta estar como estoy?”
De qué se trata esto?
Por un lado, una enfermedad es lo último que ocurre cuando hay un desarreglo a nivel emocional/mental. Por mucho tiempo el cuerpo te manda señales avisándote que mires ciertas cosas, acontecimientos, actitudes tuyas, situaciones que mantienes, emociones que no aclaras, etc. Lo normal es que no te enteres de que “esos” malestares tienen que ver con asuntos emocionales o mentales y los dejas pasar. La medicina alópata te ayuda a dejarlos pasar y, en caso de que ya se declare una enfermedad, la medicina tradicional te puede sanar corrigiendo los efectos de lo que comenzó como una “alerta”. Sin embargo, si no logras ver el origen real y profundo de tu enfermedad, esta volverá ya sea de la misma manera o mutando en otra enfermedad. Es aquí en donde calza aquello de estar listo o no para sanar.
Por otro lado, bien puede ser que aún cuando vas al doctor, te sometes a cirugías y tomas remedios no te sanas, sufres y tu dolor es real; tu familia sufre y su dolor es real, tu no quieres que ellos sufran pero ahí está el dolor. Seguro que “quieres sanar”!
Pero antes de reaccionar explórate profundamente, no tienes que decirle a nadie lo que encuentres, sólo anda profundo dentro de ti: ¿Qué tan útil te ha sido estar enfermo (a)? ¿A cuántos que querías alejar conseguiste alejar? ¿A cuántos que querías sensibilizar y tener a tu disposición pudiste convencer? ¿De cuántas situaciones te salvaste o cuántas situaciones que querías conseguiste?
Otra vez: El enfermo sana cuando quiere sanar.
Si todo lo anterior ya está en orden y la enfermedad persiste es que tu cuerpo físico ya estaba demasiado dañado cuando tomaste cartas en el asunto, daño que no sólo adquiriste en esta vida sino como una carga energética de vidas pasadas e información genética que se hace realidad si le has dado las condiciones óptimas para que así sea.
Y claro, los milagros existen, pero eso es algo que no decides tú en tu conciencia actual sino a otros niveles.
Pon atención y dale importancia a las señales que te da tu cuerpo, si lo haces descubrirás muchas cosas de ti… la enfermedad es a menudo un oportunidad de sanación profunda de tu ser.
Bárbara Andrea Belmar Menanteau
© Todos los derechos reservados
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



