ALQUIMIA, UN CAMINO DE AUTOTRANSFORMACION:

Por medio de un gradual y profundo autonocimiento y comprensión de la vida, así como de otros conocimientos y herramientas, irás descubriendo tu grandeza y dejarás atrás tanto de tu dolor que un día dirás que ese del pasado no pudiste ser tú!

jueves, 23 de abril de 2009

Beto Cuevas


Beto Cuevas tiene la culpa

Siempre me gustó “La Ley” y, ahora como solista, Beto Cuevas me sigue gustando, sus creaciones siempre me dejan un gustillo especial en cuanto a calidad musical y las letras siempre dicen algo más. Puede ser, también, que La Ley me trae hermosos recuerdos de un hermano muy amado quien tarareaba sus temas mientras conducía de la mano a su hijo hacia la ducha, después de una agotadora tarde en la playa. El caso es que ayer, mientras conducía al súper, reconocí la voz de Beto Cuevas entre radio y radio y regresé el scan hasta encontrarlo nuevamente. Como les dije, sus letras siempre dicen algo interesante.
Esta vez fue algo así como “estamos todos separados pero queremos amor”.
¡Qué verdad!
Siempre me asombra la soledad tremenda en la que estamos sumergidos. Estamos rodeados de gente en todas partes, las oficinas, los colegios, el metro, las calles, pero nadie mira a nadie, y si mira, a menudo no es con amor, precisamente. Me sorprende observar cómo los amigos se reúnen regularmente para mantener la amistad, pero en sus conversaciones normalmente no tocan temas “delicados”, que pudieran evidenciar diferencias agudas o dejarlos expuestos en sus más íntimos sentimientos. No dudo de que se quieran sinceramente, pero los temas que pudieran estar generando algún dolor son tratados superficialmente, lo necesario para que el afectado sepa que sabemos, pero no tanto como para comprometer un consejo u opinión demasiado personal. Bajo pretexto de respetar la situación del otro se comete abandono. Prácticamente no hay diferencia entre una amistad de años y una conversación pasajera con un recién conocido, los temas de conversación rondan la trivialidad y lo laboral, pero las angustias personales y las soledades siguen profundas y secretas. La imagen sigue a salvo, nadie es frágil, nadie necesita ayuda para enfrentar ciertas situaciones, nadie es menos que el otro, en ningún sentido, nadie se expone, nadie confía, nadie dice nada, se guardan opiniones y consejos, pero cuántos de ellos llega a casa a no saber qué hacer con lo que siente y vuelven a la vida con esa desgarradora necesidad de amar.

“Estamos todos separados, pero queremos amor”

¿Por qué no podemos ser quienes somos, con todas nuestras necesidades y alti-bajos? No estoy diciendo que vayamos por ahí declarando a todo el mundo, y en cualquier circunstancia, cuáles son nuestras íntimas carencias, estoy hablando de nuestro entorno más cercano, de aquel en donde deberíamos poder entregarnos sin miedo. ¿Qué pasa?
Miedo… a la mentira, la traición, la opinión que a partir de ahí tengan de nosotros. Miedo, como en todo, a opinar, a decir lo que se siente, en lo que se cree. Miedo al juicio, al prejuicio y la condena.
Si te vieron bien en la última reunión ¿Cómo vas a estar mal en la siguiente? Van a pensar que eres inestable, no, eso no puede ser. ¿Cómo no puede ser? El ser humano sufre alti-bajos y es normal que los tenga pero la competitividad en todo ámbito ha hecho que se dude de quien tenga el valor de decirlo aunque todos escondan lo suyo. Dudar y descalificar al otro, ojalá frente a otros, te da la seguridad de una imagen bien plantada.
Basta, basta…Seamos valientes, quedemos debidamente en evidencia, expongamos nuestros sentimientos, digamos lo que pensamos… Acojamos, consolemos, prestemos nuestros oídos no al murmullo malintencionado sino a la pena ajena que necesita una palabra o una mirada de ternura.
¿Te van a descalificar los demás? ¿Vas a quedar como un debilucho? ¿Vas a bajarte del pedestal? ¡A la porra con todo! Que piensen lo que quieran, que digan lo que digan. ¿En qué te afecta si tu sabes quién eres? ¿En qué te puede afectar si aquellos que de verdad te conocen te valoran por lo que eres?
Te conoce tu hijo, tu mujer, tu compadre, tu padre?
…¿Te conocen?...
“Estamos todos separados, pero queremos amor…”

Bárbara Andrea Belmar Menanteau
(c) Todos los derechos reservados

jueves, 16 de abril de 2009


SEXO y Espiritualidad

Así como del amor venimos y hacia el amor vamos (ver tema “¿Engendrados en el amor?”), girando va nuestra vida siempre en torno al amor, la presencia o la ausencia de él…El amor es unión, es complemento, es sentir la totalidad de lo que somos, y en esta experiencia humana de dualidades, esa totalidad se expresa en “ser con un otro”.
Por eso también buscamos la unión sexual. No se trata sólo de una necesidad física arraigada en nuestros genes desde los tiempos de las cavernas, sino de un impulso más hacia la totalidad.
Somos seres humanos en una realidad dual, lo que significa que nuestra experiencia de vida está inserta en una existencia en donde todo se presenta con un “A” y un “B”, si hay hombre, hay mujer; si hay calor extremo, hay frío polar; si hay lo que llamamos bueno, hay lo que llamamos malo; si hay muerte, hay vida; si hay pobreza, hay riqueza; si hay honor, hay deshonor y, así, hasta el infinito. Pero el Alma ha experimentado, en el origen de su creación en Dios (Absoluto, Energía Universal, Conciencia Suprema, como quieras llamarle) lo que es la unión, el complemento, el verdadero gozo de sentirse pleno siendo “uno” con aquello que nos da la vida, de ahí, entonces, que nuestra conciencia siente de manera instintiva que en el éxtasis de la unión está el re-encuentro con nuestra esencia y busca esa unión como el retorno a la paz y el consuelo ante la soledad, como calmante de la ansiedad y el miedo, como expresión de la ternura y el amor… La necesidad de conservar la especie no es lo único que nos mueve a la satisfacción sexual. Sin embargo, toda esta mirada más bien espiritual de la sexualidad no le quita importancia a la satisfacción sexual física puesto que, en ese intenso éxtasis, se experimenta físicamente la totalidad de la armonía, del amor, la entrega entre dos seres.
¿Y qué hay del sexo sin amor?
Si es lo que quieres y “si no estás violentando ni jugando con los sentimientos de nadie”, me parece que estás en tu derecho. Pero te aseguro que te pierdes un buen porcentaje de gozo y placer.
La unión de los sexos se siente en niveles más profundos cuando en el coito hay más que genitales, hay un sentimiento de reverencia y aceptación del otro. Entonces es cuando el placer puede llevar a un nivel de éxtasis y de conciencia al que no se llega cuando se va a la cama sólo porque se dio la ocasión, porque te excitaste viendo imágenes en la tele, las revistas, las calles o un café, o porque “decir” que eres super woman o super macho te parece muy digno de admiración.
Cada vez que damos rienda suelta a nuestro erotismo y a nuestra libido, con amor, con respeto por el cuerpo del otro, estamos experimentando y recreando la unión en su totalidad. Aspiramos a la totalidad en todas sus expresiones porque venimos de la totalidad!! Y la extrañamos!!! Nuestro impulso vital es experimentar la unificación nuevamente y la sexualidad nos da una potente herramienta para hacerlo.
Siempre me pregunté por qué ha habido y hay seres que de manera “realmente voluntaria” han renunciado a la expresión de su sexualidad, me cuestionaba profundamente tratando de entender, escarbando en la posibilidad de que la culpa y la vergüenza que nos inculcaron tuviera razón de ser. Como si el pecaminoso sexo realmente fuera fuente de perdición y, por ello, hay que disminuirlo a su mínima expresión o eliminarlo si queremos ser “puros” (¡!). La respuesta vino de la manera maravillosa en que suelen venir las respuestas cuando se buscan con el corazón: Hay seres, muy elevados - no aquellos a los que se les impone celibato o los que ocultan otras carencias- que han renunciado a la expresión de su sexualidad física porque ya no la necesitan, han superado la dualidad y ahora son complemento y totalidad en sí mismos.

Todo lo que se diga –y quienes lo digan- respecto de que la sexualidad o el acto sexual es indigno, sucio y pecaminoso y, más aún, lo que se diga quitándole importancia y valor espiritual, es error, por decirlo de alguna manera…
El sexo NO ESTA SEPARADO de la actividad Espiritual, es una expresión más de la totalidad.

Un día….cada ser humano llega a ese nivel de unificación y totalidad dentro de sí mismo y no necesita la sexualidad de la manera que la necesitamos ahora….pero no se preocupen, no se asusten!!! Para eso nos falta muuuuuuuucho, mucho tiempo!!
Gracias a Dios!
Mientras, “hagámoslo” con altura de miras y dignamente.
Bárbara Andrea Belmar Menanteau
(c) Todos los derechos reservados

martes, 7 de abril de 2009

TERREMOTO EN ITALIA

Terremoto en Italia, erupciones volcánicas en Chile, más desórdenes climáticos por doquier, tal parece que Gaia se ha cansado de esperar que la humanidad cuide su planeta, que lo mantengamos limpio y sano, desde el conglomerado gigantesco y nefasto que aterrado por la posibilidad de perder ganancias no mira más que sus negocios hasta el inconciente que tira papeles en la calle, pañales por el camino y vidrios rotos en la arena que pisan los niños, TODOS hemos sido responsables de lo que ocurre en el planeta.
El planeta está agotado, está enfermo, está pidiendo ayuda a gritos. Nuestros nietos necesitan una tierra para trabajar, nuestros descendientes necesitan un aire que respirar, nuestros nietos y bisnietos quieren un planeta para cuidar y gozar de él y con él en armonía y respeto.
Hay miedo en el aire, hay voces apocalípticas en las calles, más pese a todo y aunque en el camino debamos padecer desastres y muertes, no giman de terror!!
Está escrito en tantos libros, de tantas tradiciones espirituales, está en los mensajes de civilizaciones desaparecidas, son tiempos de cambio y el año 2012 se ha interpretado de muchas maneras, sin embargo, al no poder desentrañar y uniformar claramente los mensajes se está cayendo en una exagerada sensación de “fin de mundo”, con los consecuentes pánicos.
¡El mundo no se va a acabar! El mundo, el planeta se está “sacudiendo” las malas vibras que hemos depositado sobre y bajo su superficie. El planeta está modificando sus vibraciones a un nivel más elevado y necesita sacudirse. La humanidad está en crisis porque hay una presión energética en las almas, forzándolas a mirar en lo que nos hemos convertido y decidir si queremos seguir en lo mismo.
No tengan miedo! Las estrellas no se van a caer en pedazos sobre nosotros, los muertos no saldrán de sus tumbas para atormentarnos. Más bien súmense al cambio, apoyen la elevación del planeta elevando ustedes vuestras conciencias, asentándose en la paz de sus corazones, encontrando SU verdad de amor, de perdón, de comprensión, de empatía, de respeto, de honestidad, de bondad!
El planeta ya eligió, va a evolucionar y lo hará contigo o sin ti.
¿En dónde quieres estar? ¡No tengas miedo, ten conciencia!
¡Súmate a la evolución!

Bárbara Andrea Belmar Menanteau
© Todos los derechos reservados.

miércoles, 1 de abril de 2009

Abrazos Gratis

“Abrazos Gratis”, anuncian los letreros ya por todo el planeta. Este movimiento, que nació de la gratitud de alguien que, mientras pasaba por un muy mal momento, recibió un abrazo, sólo un abrazo, que le devolvió algo de aliento, se ha convertido en no sólo una oportunidad para dar sino para recibir.
La primera vez que los vi no tuve tiempo para reaccionar, la segunda me gustó la idea y la tercera, sin pensarlo más, me lancé a los brazos de un desconocido. Otras muchas veces los he visto y siempre doy un abrazo o dos, pero en una oportunidad preferí quedarme a un lado y observar. Me parece que a mucha gente le gusta la idea, pero son menos los que se animan a dar un paso hacia estos personajes que, vistiendo ropa de todas las clases y de todas las edades se han propuesto sacar una sonrisa y dar otra simplemente porque sí.
“¿Y de qué se las dan estos h….?” Se preguntaba en voz alta un señor de unos 40 años o más. Estaba sólo, vestido de corbata y parecía sentirse sólidamente parado. Miró un buen rato, con el ceño fruncido, no pudiendo comprender que hay gente que da solo por dar, no pudo comprender que nos hace bien recibir, abrirnos a los gestos espontáneos de afecto.
¿Afecto? ¿Por desconocidos?
Sí, hay un espacio dentro de ti, que puedes haber ahogado por mucho tiempo, pero está y es ese en donde sientes empatía, simpatía y afecto instantáneo por otro ser humano, sin esperar nada de ese otro ser y sin darle mucho tampoco, quizás, pero es bueno dejarle a ese monstruito emocional estirar sus brazos, nos hace más humanos y más felices. Nos pone en contacto con esas emociones más nobles que tanto se han manipulado y que tanto abren las mentes de la gente.
¿Por qué no? ¿A qué le tienes miedo?
Básicamente, somos auditivos, visuales o kinestésicos. Es importantísimo saber a qué grupo pertenecemos porque facilita muchísimo la comunicación con los nuestros, especialmente, pero también a nivel laboral. Así, si el jefe es visual pero el subalterno es irremediablemente auditivo, el jefe se volverá loco mandando emails con instrucciones pero el subalterno, por más que las lea, le costará bastante más registrarlo y necesitará “escuchar” cuáles son esas instrucciones para entenderlas. En pareja, a uno de los dos le pueden llegar mucho más rápido los “te amo” si los ve escritos y, a los kinestésicos, si no los están tocando se mueren!
Bueno, es verdad lo que dice Ricardo: “Esta campaña de los Abrazos Gratis, es el paraíso de los kinestésicos”
Claro que sí!
Bárbara Andrea Belmar Menanteau
(c)Todos los derechos reservados

miércoles, 25 de marzo de 2009

Pieza que sale, pieza que entra.


Puede ser que la pieza que calce no será exactamente del mismo color, pero sin duda tendrá el mismo contorno.

Energía Humana v/s Consecuencias

Ya no es tan raro escuchar hablar o leer que los seres humanos somos energía, hace rato que la ciencia así lo ha demostrado y será cada vez menor la distancia entre sus “descubrimientos” y esta forma de ver la creación, la espiritualidad, la humanidad y la experiencia de vida. Por cierto, a la primera persona que yo leí, que siendo católico, supo entender mucho de la energía en el ser humano fue al Padre Teilhard De Chardin en su trabajo “La Energía Humana”. Recomiendo mucho este libro a quienes, desde un punto de vista más cercano a sus creencias católicas comienzan una búsqueda. Me llama mucho la atención, sin embargo, la “Advertencia” (página 19) que se hace al lector respecto de “las interpretaciones erróneas del pensamiento del autor”, lo que me parece que no es otra cosa que el temor de que la interpretación personal sea “demasiado” ajustada a una realidad superior que la iglesia siempre a tratado de evitar y que muchos de sus grandes pensadores y teólogos han tenido la capacidad de concluir. Capacidad, por supuesto, que dichos grandes hombres han debido pagar o con cierta desacreditación o simplemente callando por voto de obediencia, o también, siendo calificado por los suyos como rebelde o problemático.
La energía está en nosotros, creando y sosteniendo, segundo a segundo nuestro cuerpo físico, mente y cuerpos sutiles. Al decir que “crea y sostiene” estoy declarando que esta energía es activa y tiene conciencia, así ha de ser puesto que ella no sólo viene del cosmos sino de nuestro Padre/Dios quien la pone a nuestra disposición para que creemos y experimentemos nuestra experiencia de vida.
Somos tanto, emisores como receptores de energía. Sin embargo, somos principalmente emisores/creadores. Lo que recibamos de energía transformada en circunstancia de vida, acontecimientos, sentimientos y hasta experiencias “paranormales”, dependerá en gran medida de lo que nosotros emitimos, lo que entregamos al medio en el que estamos desenvolviéndonos. Nuestra energía tiene un “nivel vibracional” que va de acuerdo al nivel de nuestra mentalidad, emociones y tendencias, por nombrar algunas cosas, y al emitirla conciente o inconcientemente, a propósito o no, todo lo que nos atraemos tiene ese mismo nivel vibracional. De ahí lo importante que es la liberación y el crecimiento personal, la purificación de nuestras tendencias, la dignificación de nuestros instintos, la fortaleza para no dejarse arrastrar hacia situaciones que no favorecen el crecimiento personal.
¿Cómo te lo explico?
Si andas por la vida, en el trabajo, las calles, tu hogar, desparramando ira, soberbia, agresividad, manipulación, exaltación barata de tu sexualidad, si andas formando parte de las murmuraciones de pasillo y aumentando las dudas, el miedo, el desprecio respecto de ciertas personas o situaciones, entonces es esa la clase de energía que estás emitiendo, entregando a los demás y a tu medio, y es eso lo que, sin lugar a dudas retornará a tu realidad convertida en acontecimientos o experiencias desagradables o dolorosas, no como castigo, sino como consecuencia natural de la actividad energética que tú elegiste. Así es, que nuestro Amado Padre/Madre/Creador nos ha entregado el libre albedrío, aunque se nos había negado información importante, ahora está saliendo a la luz esto y mucho más, para que tu albedrío sea realmente libre e informado.
Es posible que no reconozcas lo que te está pasando como consecuencia de alguna actitud tuya específica, pero lo que ocurre es que se te devuelve el mismo “nivel vibracional energético” y no necesariamente la misma situación.
No te asombres de que tus hijas no estén seguras en ningún lado, que los depravados anden más sueltos y ocultos que nunca, que niños y niñas estén permanentemente acosados, que el sexo sea más inseguro que nunca. Es la consecuencia del nivel de conciencia, nivel energético que como humanidad se ha elegido premeditadamente propiciar y emitir, el de la sexualidad supuestamente “libre” de ataduras y puritanismo, que en realidad, ha perdido capacidad de goce, libertad, autenticidad, tranquilidad, felicidad. Sí, a nivel de humanidad también funciona, como funciona la conciencia colectiva. ¿Será importante entonces darse cuenta de que “mi crecimiento y liberación no es sólo para mi y por mi”? Por supuesto que sí.
Imagina una pieza de rompecabezas que sale de la totalidad de la imagen que compone, esa pieza tiene contornos bien definidos y únicos, la pieza que entre allí, a cubrir esa falta, deberá tener exactamente el mismo contorno, aunque es posible que no complete del todo la imagen original. Así es, querido amigo (a), mira qué andas emitiendo con tus actitudes, tendencias, pensamientos y palabras y verás lo que viene para tu futuro inmediato o no.
Lo ideal sería que llegaras a cuidar lo que emites por amor a ti y al resto, pero si tan sólo lo haces, para empezar, como una medida práctica de no echarte encima más malas ondas de la vida, es de todas formas un buen principio.
Bárbara Andrea Belmar Menanteau
(c)Todos los derechos reservados

lunes, 16 de marzo de 2009

Cuando los instintos han sido iluminados !!!


Aquí no hablo de los instintos de supervivencia que nos salvan en situaciones límite.

Hablo de los instintos como guía de conducta cotidiana.

Sólo si has crecido lo suficiente tus instintos no te llevarán a más dolor.

Sigue tus Instintos

No pocas veces he oído a personas decir que “su siquiatra” les ha recomendado “seguir sus instintos”. Esto ha sido coincidente, invariablemente, con que las personas en cuestión tienen una personalidad tremendamente estructurada, una mente fría y racional en la que no cabe la flexibilidad, unas carencias afectivas y unas tendencias de auto-represión bastante marcadas, todo al mismo tiempo que fuertes impulsos hacia el desorden emocional, inmadurez en instintos sexuales - también reprimidos- necesidad de autoafirmación y un “etcétera” que va más allá de lo que me interesa abarcar aquí. Como no soy siquiatra, sólo me imagino que la recomendación de “sigue tus instintos” tiene como objetivo poder desestructurar esas personalidades, como una etapa que conduzca a otra en la terapia que seguirá el profesional con su paciente. Sin embargo, me ha llamado mucho la atención que algunas de esas personas hayan tomado la recomendación de “sigue tus instintos” tan al pie de la letra que en lugar de desestructurarse sólo han conseguido echarse encima calamidades emocionales, vitales, producto de no haber comprendido que para el siquiatra seguir los instintos –seguramente- no era lo mismo que “dale rienda suelta a tus tendencias sin pensarlo ni un poquito”.
Para que los instintos lleven a alguien a un proceso de liberación y crecimiento se requiere que las emociones primarias, las básicas, las que motivan el sentir y el actuar de la persona, hayan pasado por numerosas etapas de auto-observación, de sanación de heridas y tendencias, de limpieza o sanación de patrones conductuales. Cuando la sanación ha alcanzado la mente y las emociones del individuo, cuando la liberación se ha abierto paso entre las piedras de las estructuras y de las marcas genéticas heredadas, entre la carga de las culpas impuestas y auto-impuestas y entre el desorden emocional, “etcétera”…Es entonces cuando el amor ha comenzado su trabajo. El individuo comenzó buscando terapia para sacarse de encima algunas cosas y en su lugar, sin saberlo, el amor, que siempre estuvo allí esperando la oportunidad de entrar, le mostró el amor por si mismo y la capacidad de amar a otro.
Es entonces, solo entonces, que los instintos, todos, apuntan al mismo objetivo que aquello que llamamos un alma pura. El ser ha logrado un nivel de unificación, se ha armonizado, alcanza de manera natural una inteligencia emocional y mental superior a la que tenía antes. Ahora sus elecciones no son pura tendencia inmadura. Ahora sí puede seguir sus instintos, porque ellos son del nivel dignificante que le traerá cada vez más armonía y crecimiento.
Ya aprendió, con sus experiencias previas, que hay una diferencia entre seguir sus instintos cuando se está en “A” y seguir sus instintos cuando se ha llegado a “B”.
El abecedario es largo. Te has preguntado en qué letra vas?

Bárbara Andrea Belmar Menanteau
(c)Todos los derechos reservados

jueves, 5 de marzo de 2009

Copos de Nieve


Dicen que no hay dos copos de nieve que sean iguales.

Creación infinita, diversidad infinita...

Por qué Dios nos limitaría tanto la experiencia de vida?

Siempre es recomendable una regresión a vidas pasadas?

No siempre. Los seres humanos somos especialmente curiosos con estos temas y tenemos a menudo la esperanza de encontrar que hemos sido reyes, generales o santos. Lo más probable es, según el recorrido de tu alma, que hayas sido muchas cosas ya, algunas por el lado que llamamos del bien, otras por el lado que llamamos del mal y aún otras en las que aparentemente no nos definimos tanto. Mucha gente comienza a hacerse regresiones por curiosidad y no es raro que al hacerlo así esto se transforme en algo menos importante perdiendo su verdadero significado.
Creo que las regresiones pueden ayudar grandemente en ciertos casos en los que no ha sido posible superar problemas emocionales y hasta mentales de otra manera, pero hay que saber algo muy importante: Vida tras vida, nuestra Alma (Espíritu, Yo Superior, etc.) "aprende" muchas cosas, también puede quedar marcada -por decirlo de alguna manera- por traumas emocionales o físicos. Así, en la próxima vida, de manera natural experimentará lo que aprendió pero también puede ser que "traiga" esas marcas emocionales y/o físicas porque es "la información" que necesita para trabajar aquí. Si te ahogaste en el mar, producto de un naufragio y en esta vida no sabes por qué no te quieres subir a un barco ni aprender a nadar, es allí en donde tienes que poner tu enfoque, superar ese temor aquí y ahora con las muchas alternativas que existen. La regresión es una de esas alternativas, pero aprenderás mucho más si en lugar de mirar tu vida anterior "trabajas" concientemente el miedo y te fortaleces poco a poco hasta enfrentarlo y superarlo.

Bárbara Andrea Belmar Menanteau
(c)Todos los derechos reservados

Reencarnación y Vidas Sucesivas

¿Cuántas veces hemos vivido? ¿Es la primera y única vez que pisamos esta tierra, experimentamos la vida, amamos u odiamos? ¿Qué aprendemos en una vida, una sola? ¿Una sola vida para saber lo que es ser felices? ¿Una sola, para no conocer el amor?
A mi me costó aceptar la idea de que somos seres que viven una vida como esta más de una vez. Aunque en el fondo algo me decía que era perfectamente posible, tenía que obedecer y creer ciegamente lo que me habían dicho desde pequeña, tan solo permitirme pensar algo distinto ya era pecado y traición. Sin embargo, el peso de la evidencia que me llegaba por todos lados, no sólo de vidas pasadas y sucesivas sino de muchos otros temas espirituales, ganó por sobre las creencias espirituales obligatorias que había aceptado hasta entonces. Después de todo, el conocimiento sobre vidas y encarnaciones sucesivas es un tema conocido desde hace varios miles de años, más de 2000.
Claro, me dirán algunos, nadie ha vuelto de la muerte para contar lo que hay allá y menos se sabe de alguien que diga y sepa que ha vivido más de una vez. Pero sí hay gente que ha pasado al otro lado y ha vuelto, y sí hay ya, a estas alturas, muchísima información respecto de estudios sobre vidas pasadas realizados por gente seria. Lo que pasa es que quienes niegan esta información, la desvirtúan y manipulan lo hacen por el temor subyacente de perder autoridad y poder.
A pesar de que su muerte fue como fue, Jesús no vino a pagar un “precio” por nuestros pecados, El no es hijo único de un Dios despiadado que necesita que corra sangre humana como desagravio, Jesús vino a mostrarnos que hay otro estilo de vida, basado en el amor, el respeto, la justicia y a enseñarnos que todos, absolutamente todos podemos llegar a hacer las cosas que él hizo. Sanar a los enfermos, multiplicar los panes no son milagros, tal como se les ha entendido sino el ejemplo de lo que un ser como nosotros puede llegar a hacer a su debido tiempo de evolución espiritual y de conciencia.
Nosotros, cada uno de nosotros, seres hechos de la misma materia y esencia de Dios, tal como Jesús - no menos- estamos llamados a recorrer el camino que lleva a ese estado de conciencia y evolución que tenía Jesús cuando vino hace más de dos mil años. Nuestra tarea es, vida tras vida, adquirir sabiduría y hacernos grandes en amor, hasta alcanzar el estado de conciencia que Jesús nos vino a mostrar como ideal y herencia natural.
Qué clase de Dios da una sola oportunidad para “hacerlo todo bien” sabiendo cómo es la vida aquí y a cuántas cosas debemos sobreponernos?
Por el contrario, un Dios infinito, que no teme perder poder y control, un Dios omnipotente, eternamente amoroso y sabio permite que los hijos crezcan y aprendan hasta lograrlo. Dios tiene tiempo de sobra para esperarnos, a El nadie lo apura ni tiene que rendirle cuentas a nadie.
Jesús ascendió, un día nosotros también lo haremos…..”Cuando seamos grandes” y después de muchas vidas.

Bárbara Andrea Belmar Menanteau
(c)Todos los derechos reservados