
En medio de tanto caos todo parece perdido,pero las mismas energías que están poniendo en evidencia lo que está mal, son las que promueven el cambio hacia una Nueva Humanidad. Atrévete a ser parte de los que apuestan por una vida mejor para todos, atrévete a comenzar el cambio partiendo por tí mismo, atrévete a ser un alquimista.
ALQUIMIA, UN CAMINO DE AUTOTRANSFORMACION:
Por medio de un gradual y profundo autonocimiento y comprensión de la vida, así como de otros conocimientos y herramientas, irás descubriendo tu grandeza y dejarás atrás tanto de tu dolor que un día dirás que ese del pasado no pudiste ser tú!
viernes, 27 de febrero de 2009
Carlos Santana en Viña del Mar 2009
Carlitos Santana. ¿Qué diablos tiene que hacer en un espacio como este?
Tanto como cualquier otra persona del mundo.
Y es que cómo se puede entender la propuesta de vida que se plantea en estos espacios si no se muestra como funciona en las cosas comunes y corrientes que cada ser humano vive y en cada una de las circunstancias que se experimentan? En la vida “normal” es en donde hay que aplicar todos los conceptos e ideas abstractos, para que muestren algún sentido a quienes están buscando un camino diferente. De lo contrario, es demasiado etéreo, difícil de comprender y aceptar, en especial cuando son temas todavía desconocidos para mucha gente.
Así, resulta que Carlitos Santana me ha motivado a escribir este comentario.
No era adolescente aun en los tiempos en que su música comenzó a ser tan aplaudida, sin embargo, siempre lo he reconocido como un tremendo músico e interprete de su guitarra y, aunque no conozco tanto de él, disfruto, y mucho, de los temas más conocidos.
Mi hijo estaba muy atento a la presentación que tendría lugar en el Festival de Viña del Mar esa noche puesto que es un admirador de su destreza musical, yo, más que nada por no perderme la oportunidad de disfrutar con él algo que le gusta, lo acompañé. Pronto, todos estábamos celebrando esa calidad artística innegable!
Pero hasta ahora, no hay respuesta a la pregunta de qué tiene que hacer Carlos Santana aquí.
Carlitos Santana termina un tema y se acerca al micrófono. Habla de la paz y la valoración de la mujer. Hasta ahí, bien. Luego, dijo algo como “en la vida - o el mundo- hay dos emociones: el amor y el miedo”…..ahí fue cuando mi hijo y yo saltamos y nos miramos, porque esa frase la hemos conversado muchas veces, esa verdad ha sido intuida por años por mi corazón y el de muchos y ha sido confirmada infinidad de veces por Maestros y Seres de Luz de todos los tiempos.
“Cacha! -Me dijo mi hijo con su rostro iluminado y entusiasmado- Escuchaste lo que dijo? Y viste la imagen que tiene allá atrás?!” En efecto, vi la imagen reconocible de uno de los Maestros de esta era.
Lo que dijo Carlos Santana en el micrófono es como un sello, un lenguaje común a los que están buscando y encontrando su luz. En realidad, yo prefiero decir que hay dos sentimientos que mueven al mundo y la humanidad, estos son “el amor o la ausencia del amor” porque me parece que en la ausencia del amor es donde nacen y crecen sentimientos como el egoísmo, la crueldad, la ira, el abuso, la amargura, la soledad, la angustia y …”el miedo”. Pero lo que dijo Carlitos Santana calza a la perfección con la verdad.
¡Carlos Santana es de los nuestros! Es inevitable, la verdad se abre paso por todos lados, cada día son más los que comprenden, los que siguen la luz, cada vez más, una nueva verdad y forma de vida toca a cada ser humano y el mensaje llega por todos lados, también a través de Carlitos Santana en el Festival 2009 de Viña del Mar, Chile.
Bárbara Andrea Belmar Menanteau
(c) Todos los derechos reservados
Tanto como cualquier otra persona del mundo.
Y es que cómo se puede entender la propuesta de vida que se plantea en estos espacios si no se muestra como funciona en las cosas comunes y corrientes que cada ser humano vive y en cada una de las circunstancias que se experimentan? En la vida “normal” es en donde hay que aplicar todos los conceptos e ideas abstractos, para que muestren algún sentido a quienes están buscando un camino diferente. De lo contrario, es demasiado etéreo, difícil de comprender y aceptar, en especial cuando son temas todavía desconocidos para mucha gente.
Así, resulta que Carlitos Santana me ha motivado a escribir este comentario.
No era adolescente aun en los tiempos en que su música comenzó a ser tan aplaudida, sin embargo, siempre lo he reconocido como un tremendo músico e interprete de su guitarra y, aunque no conozco tanto de él, disfruto, y mucho, de los temas más conocidos.
Mi hijo estaba muy atento a la presentación que tendría lugar en el Festival de Viña del Mar esa noche puesto que es un admirador de su destreza musical, yo, más que nada por no perderme la oportunidad de disfrutar con él algo que le gusta, lo acompañé. Pronto, todos estábamos celebrando esa calidad artística innegable!
Pero hasta ahora, no hay respuesta a la pregunta de qué tiene que hacer Carlos Santana aquí.
Carlitos Santana termina un tema y se acerca al micrófono. Habla de la paz y la valoración de la mujer. Hasta ahí, bien. Luego, dijo algo como “en la vida - o el mundo- hay dos emociones: el amor y el miedo”…..ahí fue cuando mi hijo y yo saltamos y nos miramos, porque esa frase la hemos conversado muchas veces, esa verdad ha sido intuida por años por mi corazón y el de muchos y ha sido confirmada infinidad de veces por Maestros y Seres de Luz de todos los tiempos.
“Cacha! -Me dijo mi hijo con su rostro iluminado y entusiasmado- Escuchaste lo que dijo? Y viste la imagen que tiene allá atrás?!” En efecto, vi la imagen reconocible de uno de los Maestros de esta era.
Lo que dijo Carlos Santana en el micrófono es como un sello, un lenguaje común a los que están buscando y encontrando su luz. En realidad, yo prefiero decir que hay dos sentimientos que mueven al mundo y la humanidad, estos son “el amor o la ausencia del amor” porque me parece que en la ausencia del amor es donde nacen y crecen sentimientos como el egoísmo, la crueldad, la ira, el abuso, la amargura, la soledad, la angustia y …”el miedo”. Pero lo que dijo Carlitos Santana calza a la perfección con la verdad.
¡Carlos Santana es de los nuestros! Es inevitable, la verdad se abre paso por todos lados, cada día son más los que comprenden, los que siguen la luz, cada vez más, una nueva verdad y forma de vida toca a cada ser humano y el mensaje llega por todos lados, también a través de Carlitos Santana en el Festival 2009 de Viña del Mar, Chile.
Bárbara Andrea Belmar Menanteau
(c) Todos los derechos reservados
domingo, 22 de febrero de 2009
Comentario a "Elecciones Concientes"
Me parece importante presentarles en este espacio un comentario que se me hizo en privado respecto del tema “Elecciones Concientes”. Haré un resumen lo más objetivo posible y conservando el anonimato de quien lo emitió.
Se me dice:
1.- Estás cambiando los “Mandamientos” de Dios.
2.- Vivir como tú propones es una opción egoísta que no considera el daño que puede hacer a los demás con las elecciones propias.
3.- “Yo” -la persona que emitió esta opinión- no puedo vivir sin considerar a los que voy a afectar con mis decisiones, cómo los voy a perjudicar a ellos por ser feliz yo.
4.- Estás promoviendo la falta de compromiso.
Al respecto puedo decir, según mi experiencia y lo que he aprendido en mi camino de apertura y luz:
¿Los Mandamientos de Dios?
Debería haber mayor acceso a saber cómo fue construida la historia Bíblica, cómo fue modificada, por quiénes y por qué. También, debería haber mayor conciencia y libertad para entender que, a pesar de todo, el mensaje de Dios en este libro santo está presente para quienes necesitan entender las cosas de esa manera y necesitan recibir dirección “de esa manera”. A cada ser las herramientas que necesita según su momento espiritual. Si lo que yo propongo aún no es para ti, si no hace eco en tu alma, entonces no lo tomes, es así de simple. Sigue en tu camino todo el tiempo que necesites. No tienes que creerme. Escucha sólo a tu alma pues ella te dirá si es momento de buscar más allá o quedarte en donde estás.
La opción más egoísta no es la que yo propongo sino aquella en la que mis mezquinas emociones exponen a la imposibilidad de crecer a todos los demás. Nuevamente, por favor, descubran sus más profundas motivaciones, sus más insondables razones para decidir lo que decidan y actuar como lo hacen.
¿Respaldas tus actitudes en que “lo haces por los demás”?
Renuncias a tu proceso de crecimiento y el crecimiento de los involucrados…”por no hacer cosas que perjudiquen a los demás”?
Si renunciar a ti mismo TE HACE PROFUNDAMENTE FELIZ, si por las noches no te das vueltas en la cama sintiendo tu amargura. Si después de tomar estas decisiones “por los demás” las dudas no son suficientemente grandes como para mantener tu corazón enlazado con otras realidades que quisieras vivir. Si durante tu día a día no te ves por nada explotando en ira, enrostrándole “a los demás” tu amargura. Si es tanta tu felicidad de renunciar a ti porque vez que “los demás” son libres, felices y están creciendo emocional, mental y espiritualmente. Si no ocurre que lo único que hiciste, al fin y al cabo, es promover la falta de valentía ante la vida, la comodidad, los hábitos mediocres… Entonces hazlo, ese es tu camino!
Si has ido hasta lo más profundo de ti mismo y allí no encuentras que tus decisiones están basadas en tu ego, en tu inseguridad y necesidad de ser no solo aceptado sino vitoreado, en tu miedo de cambiar tu vida y enfrentarte a desafíos nuevos…entonces sigue como estás y renuncia a ti mismo. No decidas nada que ponga a prueba tu entereza.
Además…sé valiente en esto también, estoy segura de que muchas veces has abandonado al que te necesitaba, optaste por ti y no por el otro, te quedaste con lo que era de otro, diste un paso al lado porque no creíste que el otro merecía tu mano…etc…Entonces, cuándo elegiste por el bien de los demás? ¿Siempre o cuando te convino? No siempre optas por lo que tu llamas “el bien” de otros.
No estoy promoviendo “la falta de compromiso”, estoy promoviendo la capacidad de ser honestos consigo mismos y con los demás, estoy promoviendo el valor para crecer, para ver y verse, para no involucrar a los demás en nuestros egoísmos y cobardías.
“Dar hasta que duela” (Sacerdote Jesuita Alberto Hurtado) ha sido -según yo- muy mal interpretado.
Dar, para mi, es un darse a si mismo, no en el egoísmo y la irresponsabilidad, sino darse a si mismo en la certeza de que todos somos UNO en Dios, que somos cada uno de nosotros un instrumento en la gran orquesta divina que no puede faltar. ¿Qué se hace si un instrumento desafina? No es reemplazable, hay que afinarlo, hay que arreglarlo para que vuelva a interpretar las notas celestiales. Si tú no estás bien no puedes dar tus mejores notas y una parte del concierto divino no será bien interpretada. “Dar hasta que duela”, es darse a si mismo la posibilidad de escarbar dentro hasta mirar, no sin dolor, todo lo que hay que sacar, enfrentar y limpiar.
Bárbara Andrea Belmar Menanteau
(c) Todos los derechos reservados
Se me dice:
1.- Estás cambiando los “Mandamientos” de Dios.
2.- Vivir como tú propones es una opción egoísta que no considera el daño que puede hacer a los demás con las elecciones propias.
3.- “Yo” -la persona que emitió esta opinión- no puedo vivir sin considerar a los que voy a afectar con mis decisiones, cómo los voy a perjudicar a ellos por ser feliz yo.
4.- Estás promoviendo la falta de compromiso.
Al respecto puedo decir, según mi experiencia y lo que he aprendido en mi camino de apertura y luz:
¿Los Mandamientos de Dios?
Debería haber mayor acceso a saber cómo fue construida la historia Bíblica, cómo fue modificada, por quiénes y por qué. También, debería haber mayor conciencia y libertad para entender que, a pesar de todo, el mensaje de Dios en este libro santo está presente para quienes necesitan entender las cosas de esa manera y necesitan recibir dirección “de esa manera”. A cada ser las herramientas que necesita según su momento espiritual. Si lo que yo propongo aún no es para ti, si no hace eco en tu alma, entonces no lo tomes, es así de simple. Sigue en tu camino todo el tiempo que necesites. No tienes que creerme. Escucha sólo a tu alma pues ella te dirá si es momento de buscar más allá o quedarte en donde estás.
La opción más egoísta no es la que yo propongo sino aquella en la que mis mezquinas emociones exponen a la imposibilidad de crecer a todos los demás. Nuevamente, por favor, descubran sus más profundas motivaciones, sus más insondables razones para decidir lo que decidan y actuar como lo hacen.
¿Respaldas tus actitudes en que “lo haces por los demás”?
Renuncias a tu proceso de crecimiento y el crecimiento de los involucrados…”por no hacer cosas que perjudiquen a los demás”?
Si renunciar a ti mismo TE HACE PROFUNDAMENTE FELIZ, si por las noches no te das vueltas en la cama sintiendo tu amargura. Si después de tomar estas decisiones “por los demás” las dudas no son suficientemente grandes como para mantener tu corazón enlazado con otras realidades que quisieras vivir. Si durante tu día a día no te ves por nada explotando en ira, enrostrándole “a los demás” tu amargura. Si es tanta tu felicidad de renunciar a ti porque vez que “los demás” son libres, felices y están creciendo emocional, mental y espiritualmente. Si no ocurre que lo único que hiciste, al fin y al cabo, es promover la falta de valentía ante la vida, la comodidad, los hábitos mediocres… Entonces hazlo, ese es tu camino!
Si has ido hasta lo más profundo de ti mismo y allí no encuentras que tus decisiones están basadas en tu ego, en tu inseguridad y necesidad de ser no solo aceptado sino vitoreado, en tu miedo de cambiar tu vida y enfrentarte a desafíos nuevos…entonces sigue como estás y renuncia a ti mismo. No decidas nada que ponga a prueba tu entereza.
Además…sé valiente en esto también, estoy segura de que muchas veces has abandonado al que te necesitaba, optaste por ti y no por el otro, te quedaste con lo que era de otro, diste un paso al lado porque no creíste que el otro merecía tu mano…etc…Entonces, cuándo elegiste por el bien de los demás? ¿Siempre o cuando te convino? No siempre optas por lo que tu llamas “el bien” de otros.
No estoy promoviendo “la falta de compromiso”, estoy promoviendo la capacidad de ser honestos consigo mismos y con los demás, estoy promoviendo el valor para crecer, para ver y verse, para no involucrar a los demás en nuestros egoísmos y cobardías.
“Dar hasta que duela” (Sacerdote Jesuita Alberto Hurtado) ha sido -según yo- muy mal interpretado.
Dar, para mi, es un darse a si mismo, no en el egoísmo y la irresponsabilidad, sino darse a si mismo en la certeza de que todos somos UNO en Dios, que somos cada uno de nosotros un instrumento en la gran orquesta divina que no puede faltar. ¿Qué se hace si un instrumento desafina? No es reemplazable, hay que afinarlo, hay que arreglarlo para que vuelva a interpretar las notas celestiales. Si tú no estás bien no puedes dar tus mejores notas y una parte del concierto divino no será bien interpretada. “Dar hasta que duela”, es darse a si mismo la posibilidad de escarbar dentro hasta mirar, no sin dolor, todo lo que hay que sacar, enfrentar y limpiar.
Bárbara Andrea Belmar Menanteau
(c) Todos los derechos reservados
jueves, 19 de febrero de 2009
Elecciones concientes
¿Qué es lo que te mueve? ¿Te has detenido a descubrir cuáles son las cosas que motivan tus emociones, actitudes y decisiones? ¿Piensas que la ira y la malicia que ves cada día en las calles y las oficinas son el producto de la voluntad clara de quienes así viven porque lo eligen o será el producto de conductas instantáneas que no alcanzan a pasar por la conciencia antes de salir? ¿Por qué te controlan tus tendencias? ¿Por qué caes siempre en las mismas situaciones?
La gran mayoría de la gente se detiene a pensar sus elecciones antes de actuar, pero es el nivel de análisis de que son capaces lo que determina qué decidirán. Si te fijas, quienes culpan de sus tendencias y actitudes a la manera en que fueron criados, a la información genética que sus familias les entregaron, al medio en el que viven o a que “todos lo hacen”, no están explorando verdaderamente lo que pasa en su propio interior, su capacidad de autoanálisis es apenas superficial. Puede ser que no ha llegado el momento o no ha elegido aún comenzar a crecer como ser humano. Pero tú, si realmente estás en la búsqueda de una verdad superior deberás trabajar en la auto-observación mucho más allá de lo que has hecho hasta ahora porque debajo de las aparentes razones que tienes para sentir y actuar como lo haces hay mucho más por descubrir. No te quedes con lo primero que te viene a la cabeza, tómate el tiempo para descubrir qué es lo que te mueve a ser como eres y sentir como sientes. Este ejercicio que en un principio resulta tedioso y que con el tiempo fluye con la naturalidad misma de la sangre que bombea tu corazón, no sólo te convertirá en un ser conciente sino que te ayudará enormemente a comprenderte a ti mismo y a los demás.
Cuando te has observado lo suficiente tienes la libertad de quedarte siempre con la tranquilidad de haber actuado en “conciencia”, aunque las consecuencias de esa elección no sean todas todo lo felices que tu quisieras, porque lo que te hace grande no es que siempre tus elecciones dejen a todos contentos y en paz, sino que eres grande cuando tú eres honesto contigo mismo y con tu vida, por eso es tan importante tomarse el tiempo de auto-observarse, para que sepas en profundidad qué es lo que quieres y hacia dónde quieres ir. Lo otro, actuar y decidir como los demás esperan que tu hagas sólo estancará tu proceso de crecimiento y, aunque no lo creas, también estancará el crecimiento de los demás. Cada ser humano tiene su propio camino por recorrer y este está ligado con el nuestro a través de las experiencias que vivimos, algunas agradables, otras no tanto.
Cuando eres conciente de ti mismo en profundidad logras libertad y felicidad. Un día llegarás a comprender que en la medida en que logras ser feliz tú, harás felices a los demás, de lo contrario, sólo pasarás a compartir con ellos tu propia infelicidad traducida en muchas, demasiadas actitudes y tendencias que no ayudan a nadie.
Bárbara Andrea Belmar Menanteau
(c) Todos los derechos reservados
La gran mayoría de la gente se detiene a pensar sus elecciones antes de actuar, pero es el nivel de análisis de que son capaces lo que determina qué decidirán. Si te fijas, quienes culpan de sus tendencias y actitudes a la manera en que fueron criados, a la información genética que sus familias les entregaron, al medio en el que viven o a que “todos lo hacen”, no están explorando verdaderamente lo que pasa en su propio interior, su capacidad de autoanálisis es apenas superficial. Puede ser que no ha llegado el momento o no ha elegido aún comenzar a crecer como ser humano. Pero tú, si realmente estás en la búsqueda de una verdad superior deberás trabajar en la auto-observación mucho más allá de lo que has hecho hasta ahora porque debajo de las aparentes razones que tienes para sentir y actuar como lo haces hay mucho más por descubrir. No te quedes con lo primero que te viene a la cabeza, tómate el tiempo para descubrir qué es lo que te mueve a ser como eres y sentir como sientes. Este ejercicio que en un principio resulta tedioso y que con el tiempo fluye con la naturalidad misma de la sangre que bombea tu corazón, no sólo te convertirá en un ser conciente sino que te ayudará enormemente a comprenderte a ti mismo y a los demás.
Cuando te has observado lo suficiente tienes la libertad de quedarte siempre con la tranquilidad de haber actuado en “conciencia”, aunque las consecuencias de esa elección no sean todas todo lo felices que tu quisieras, porque lo que te hace grande no es que siempre tus elecciones dejen a todos contentos y en paz, sino que eres grande cuando tú eres honesto contigo mismo y con tu vida, por eso es tan importante tomarse el tiempo de auto-observarse, para que sepas en profundidad qué es lo que quieres y hacia dónde quieres ir. Lo otro, actuar y decidir como los demás esperan que tu hagas sólo estancará tu proceso de crecimiento y, aunque no lo creas, también estancará el crecimiento de los demás. Cada ser humano tiene su propio camino por recorrer y este está ligado con el nuestro a través de las experiencias que vivimos, algunas agradables, otras no tanto.
Cuando eres conciente de ti mismo en profundidad logras libertad y felicidad. Un día llegarás a comprender que en la medida en que logras ser feliz tú, harás felices a los demás, de lo contrario, sólo pasarás a compartir con ellos tu propia infelicidad traducida en muchas, demasiadas actitudes y tendencias que no ayudan a nadie.
Bárbara Andrea Belmar Menanteau
(c) Todos los derechos reservados
domingo, 8 de febrero de 2009
El milagro
Engendrados en el amor?
Porque del amor venimos y hacia el amor vamos, no podemos evitar andar siempre rondando al amor. Por amor hacemos tantas cosas en nuestra vida y en nombre del amor tantas batallas se han ganado y perdido. Es imposible negarnos a esta fuerza que nos impulsa tanto como, también, puede paralizarnos si creemos que no contamos con las herramientas emocionales necesarias para librar una digna batalla.
Está en nuestro ADN, en el biológico y en el espiritual. Está el amor incrustado de tal manera en cada célula de nuestro ser que no hay algo que se haga sin él, por él o “por falta de él”. En efecto, si miras bien llegarás a darte cuenta de que todo odio, miedo, agresividad y limitación no es otra cosa que la ausencia de amor.
¿Pero de qué amor estamos hablando al decir que “venimos del amor”?
No del amor de nuestros padres. Al menos no necesariamente.
¿Cuántas veces, en momentos de frustración y dolor nos preguntamos de dónde hemos venido? Miramos a nuestros padres tratando de saber por qué nos trajeron a esta vida y les reprochamos habernos traído “sin nuestro consentimiento”, dudando de su amor, de haber sido engendrados en el amor y no sólo como resultado involuntario de la costumbre o el deber.
Pero te invito a mirar más allá.
Qué importa si somos producto del amor de nuestros padres!
Qué importa si sólo fuimos producto biológico de un encuentro casual y, aún más, qué importa si somos producto de una violación!!
Sí! Me atrevo a decir que no tiene importancia!
Saben por qué?
Porque el “verdadero origen” de nuestra vida no está en los genitales de el hombre y la mujer que nos engendraron sino en el AMOR infinito y poderoso de aquello que llamamos Dios! Ese es el AMOR que nos ha engendrado!
Hay una razón para que nuestra vida sea como es. Créeme, hay una razón. No temas buscar las respuestas porque cuando las vayas encontrando experimentarás tal libertad y alegría que nunca volverás a ser el mismo.
No te amargues, no te retuerzas en el dolor de tu origen carnal, eso no es lo importante. Fuiste engendrado en el AMOR, y por eso eres un ser que genéticamente gira en torno al amor. No lo niegues, ríndete al sentimiento que hace grandes a los seres humanos, que rinde honor a su origen verdadero.
Eres un ser maravilloso en camino a autodescubrirse.
Adelante!
Bárbara Belmar Menanteau
Está en nuestro ADN, en el biológico y en el espiritual. Está el amor incrustado de tal manera en cada célula de nuestro ser que no hay algo que se haga sin él, por él o “por falta de él”. En efecto, si miras bien llegarás a darte cuenta de que todo odio, miedo, agresividad y limitación no es otra cosa que la ausencia de amor.
¿Pero de qué amor estamos hablando al decir que “venimos del amor”?
No del amor de nuestros padres. Al menos no necesariamente.
¿Cuántas veces, en momentos de frustración y dolor nos preguntamos de dónde hemos venido? Miramos a nuestros padres tratando de saber por qué nos trajeron a esta vida y les reprochamos habernos traído “sin nuestro consentimiento”, dudando de su amor, de haber sido engendrados en el amor y no sólo como resultado involuntario de la costumbre o el deber.
Pero te invito a mirar más allá.
Qué importa si somos producto del amor de nuestros padres!
Qué importa si sólo fuimos producto biológico de un encuentro casual y, aún más, qué importa si somos producto de una violación!!
Sí! Me atrevo a decir que no tiene importancia!
Saben por qué?
Porque el “verdadero origen” de nuestra vida no está en los genitales de el hombre y la mujer que nos engendraron sino en el AMOR infinito y poderoso de aquello que llamamos Dios! Ese es el AMOR que nos ha engendrado!
Hay una razón para que nuestra vida sea como es. Créeme, hay una razón. No temas buscar las respuestas porque cuando las vayas encontrando experimentarás tal libertad y alegría que nunca volverás a ser el mismo.
No te amargues, no te retuerzas en el dolor de tu origen carnal, eso no es lo importante. Fuiste engendrado en el AMOR, y por eso eres un ser que genéticamente gira en torno al amor. No lo niegues, ríndete al sentimiento que hace grandes a los seres humanos, que rinde honor a su origen verdadero.
Eres un ser maravilloso en camino a autodescubrirse.
Adelante!
Bárbara Belmar Menanteau
miércoles, 4 de febrero de 2009
Intervenir o no Intervenir?
Un joven maravilloso me preguntó:
“¿Cómo se puede saber cuándo intervenir en la vida de alguien para no interferir en su propio plan de vida?”
Y citó el siguiente ejemplo:
“Estoy viendo un pato, de esos que cruzan el cielo a orillas del mar, está moribundo en la orilla porque cayó en medio de aguas contaminadas con petróleo y ahora no puede volar.
Tal vez quiere que alguien lo ayude, pero también puede ser que eligió morir de esa manera.
¿Cómo sé que lo que yo quiero hacer no interfiere con su plan?”
La verdad es que es más simple de lo que parece. Cada ser tiene su propio plan básico para vivir esta vida, algunos se cruzarán contigo para que tu desarrolles ciertas experiencias y otros estarán allí solamente para que los veas. Tu no puedes saber de buenas a primeras cuál es el plan de cada uno, pero eres libre y conciente de elegir ser quien quieras ser en cada momento y circunstancia.
Así es, lo tuyo es SER, lo mejor que puedes ser, en la circunstancia en la que estás, sea cual sea. Si piensas que limpiar las alas del pájaro se acerca al ideal de lo que tú quieres y sientes ser, entonces hazlo, porque si lo que quiere el pato es morir a causa de la contaminación de seguro encontrará otra manera de realizar el plan y tú habrás sido lo mejor que quisiste y elegiste ser. De esa manera, ambos aprenderán lo que tenían que aprender.
Y algo más… Si decides acercarte al pato para limpiar sus alas y éste, en lugar de extenderlas hacia ti agradecido, te pica las manos, no insistas, es su elección y debes respetarla. Si tratas de ayudar a alguien sin que te lo pida porque “tu crees que” lo que tu quieres dar es “lo que el otro necesita”, cuidado, puedes estar muy equivocado.
Haz lo que te nazca y elijas hacer, pero deja en libertad de elección a los demás.
Bárbara Andrea Belmar Menanteau
(c) Todos los derechos reservados
“¿Cómo se puede saber cuándo intervenir en la vida de alguien para no interferir en su propio plan de vida?”
Y citó el siguiente ejemplo:
“Estoy viendo un pato, de esos que cruzan el cielo a orillas del mar, está moribundo en la orilla porque cayó en medio de aguas contaminadas con petróleo y ahora no puede volar.
Tal vez quiere que alguien lo ayude, pero también puede ser que eligió morir de esa manera.
¿Cómo sé que lo que yo quiero hacer no interfiere con su plan?”
La verdad es que es más simple de lo que parece. Cada ser tiene su propio plan básico para vivir esta vida, algunos se cruzarán contigo para que tu desarrolles ciertas experiencias y otros estarán allí solamente para que los veas. Tu no puedes saber de buenas a primeras cuál es el plan de cada uno, pero eres libre y conciente de elegir ser quien quieras ser en cada momento y circunstancia.
Así es, lo tuyo es SER, lo mejor que puedes ser, en la circunstancia en la que estás, sea cual sea. Si piensas que limpiar las alas del pájaro se acerca al ideal de lo que tú quieres y sientes ser, entonces hazlo, porque si lo que quiere el pato es morir a causa de la contaminación de seguro encontrará otra manera de realizar el plan y tú habrás sido lo mejor que quisiste y elegiste ser. De esa manera, ambos aprenderán lo que tenían que aprender.
Y algo más… Si decides acercarte al pato para limpiar sus alas y éste, en lugar de extenderlas hacia ti agradecido, te pica las manos, no insistas, es su elección y debes respetarla. Si tratas de ayudar a alguien sin que te lo pida porque “tu crees que” lo que tu quieres dar es “lo que el otro necesita”, cuidado, puedes estar muy equivocado.
Haz lo que te nazca y elijas hacer, pero deja en libertad de elección a los demás.
Bárbara Andrea Belmar Menanteau
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lunes, 2 de febrero de 2009
Mosaicos
sábado, 31 de enero de 2009
Ampliación de mi Perfil
Atendiendo a la sugerencia de algunos amigos y puesto que no hay en el sitio más espacio para ello, a continuación les presento una ampliación -aún breve- de mi perfil para que me conozcan un poco más. Gracias.
"Mi búsqueda comenzó cuando, para mirar a través de la ventana que daba al patio trasero, tenía que levantarme sobre la punta de mis pies. Fui conciente de la presencia de algo amoroso y permanente aún cuando yo estuviera sola, tenía unos 5 años de edad. Luego supe que a ese algo le llamaban “Dios” y me lo vistieron de una personalidad iracunda y vengativa que no calzaba con lo que yo sentía de EL. Crecí, dejé de buscarlo y, con el tiempo, dejé de sentirlo. Sin embargo yo sabía que El estaba, en algún lugar al que no sabía cómo volver. Pasaron muchas cosas en mi vida de adulta, demasiadas, sin embargo ninguna de ellas tan distinta a las cosas que pasan en la vida de cualquiera. Busqué el amor y la felicidad por lugares en los que no había nada o muy poco. Traté de acallar mis dudas sobre el Dios que me habían mostrado para poder “pertenecer”, para sentirme menos paria, pero en mi corazón crecía un amor incondicional que me decía “busca tu propia verdad”, esa voz me tomó de la mano y caminamos un largo caminar. Cuando quise mirar su rostro, lo reconocí, era El, y el miedo ya no pudo jamás ganar. Su nombre: JESUS. Entonces comencé por el lugar que me era más familiar, la Iglesia Católica. Debo decir que en algunas partes me cerraron las puertas, en otras me las abrieron a medias y en otra, sólo una, me acogieron con el amor y la comprensión que necesitaba, todo dentro, claro, de lo que al catolicismo le es permitido. Ese lugar fue el hogar de “La Compañía de Jesús”, de San Ignacio de Loyola, o como los conocemos más comúnmente, “Los Jesuitas”. Con ellos volví a ver aspectos importantes de la gran sabiduría y el inmenso amor sin condiciones de Dios, con ellos intuí que hay infinitamente más verdad que la verdad que nos imponen; con ellos, con su espiritualidad y su teología, volví a sentir la paz y la fe que había perdido y me dieron la confianza para seguir buscando mis propios caminos. Mi profunda gratitud y mi amor para ellos. Emigré, salí a buscar nuevos caminos y respuestas más abiertas. Llegué a las tradiciones espirituales que se comunican con Dios en la meditación, el Yoga, pero en cada una encontré aspectos que no cuadraban con lo que yo buscaba. Nunca he sido, por ejemplo, de la idea de convertirme en asceta, ni creo que los varones tengan más derecho a la iluminación que las mujeres. Seguí buscando, llegué al Reiki en sus tres niveles, al Karuna y al Magnified Healing, todas terapias energéticas de ayuda en la sanación personal y para entregar a otros. Entonces sí que se aceleró mi proceso de crecimiento y sanación espiritual!! Comencé a vivir de una manera que no había conocido, con el valor y la perseverancia renovados, con certeza, con dicha, con libertad, con más risas y amor universal como nunca en la vida. No, no es un camino fácil, son etapas en las que también hay que enfrentarse a verdades dolorosas, decisiones fuertes que tomar, días de pena y cansancio, de “tirar la toalla”, pero por cada obstáculo superado se renace con más fuerza y libertad. Desde que comencé mi camino de adulta han pasado más de 20 años… Hoy estoy en el mejor de mis momentos. Repito, porque es importante que lo tengas claro, no soy un ser iluminado ni pretendo ser gurú de nadie, pero sí sé que puedo ayudar a otros a buscar sus propias respuestas y sus propios caminos, porque no sólo puedo entenderlos a ellos sino también entiendo mejor la vida y entiendo más a Dios y su relación con nosotros. Mi alma me ha llevado a un lugar maravilloso de encuentro con Dios en donde no hay diferencias de género ni imposiciones de vestuario, comida, horarios, etc, sólo hay amor y guía amorosa. Ese lugar se llama Emmanuel, un ser superior que, como muchos otros seres del Reino de Dios, se comunica con los seres humanos para entregarnos información y guía. No es nada raro, en libros que la humanidad llama sagrados hay muchos relatos de seres de luz comunicándose con seres humanos, lo que pasa es que actualmente es más común de lo que se cree y acepta, más común porque Dios, en su infinito amor y sabiduría ha visto que es el momento de ayudarnos más de cerca a ver quiénes somos y a superarnos, y cuesta creerlo simplemente porque se piensa que “hay que merecer” esta comunicación, bajo la premisa de que somos pecadores. La verdad es que no somos pecadores y estamos más cerca de Dios de lo que nunca imaginamos. A ti, que me lees, te aliento a buscar tus propias respuestas y tus caminos personales. No tengas miedo! Y si piensas que te puedo ayudar, estaré aquí para responder tus inquietudes. Si no puedo, te lo diré sin tapujos. También puedes pedirme una sesión personal en la que, además de conversar, te ayudaré entregándote la energía de sanación y crecimiento espiritual que necesitas.
He recorrido el camino, por eso conozco las piedras que en el camino hay, así como he admirado sus horizontes bellos y benditos…"
Bárbara Andrea Belmar Menanateau
(c) Todos los derechos reservados
"Mi búsqueda comenzó cuando, para mirar a través de la ventana que daba al patio trasero, tenía que levantarme sobre la punta de mis pies. Fui conciente de la presencia de algo amoroso y permanente aún cuando yo estuviera sola, tenía unos 5 años de edad. Luego supe que a ese algo le llamaban “Dios” y me lo vistieron de una personalidad iracunda y vengativa que no calzaba con lo que yo sentía de EL. Crecí, dejé de buscarlo y, con el tiempo, dejé de sentirlo. Sin embargo yo sabía que El estaba, en algún lugar al que no sabía cómo volver. Pasaron muchas cosas en mi vida de adulta, demasiadas, sin embargo ninguna de ellas tan distinta a las cosas que pasan en la vida de cualquiera. Busqué el amor y la felicidad por lugares en los que no había nada o muy poco. Traté de acallar mis dudas sobre el Dios que me habían mostrado para poder “pertenecer”, para sentirme menos paria, pero en mi corazón crecía un amor incondicional que me decía “busca tu propia verdad”, esa voz me tomó de la mano y caminamos un largo caminar. Cuando quise mirar su rostro, lo reconocí, era El, y el miedo ya no pudo jamás ganar. Su nombre: JESUS. Entonces comencé por el lugar que me era más familiar, la Iglesia Católica. Debo decir que en algunas partes me cerraron las puertas, en otras me las abrieron a medias y en otra, sólo una, me acogieron con el amor y la comprensión que necesitaba, todo dentro, claro, de lo que al catolicismo le es permitido. Ese lugar fue el hogar de “La Compañía de Jesús”, de San Ignacio de Loyola, o como los conocemos más comúnmente, “Los Jesuitas”. Con ellos volví a ver aspectos importantes de la gran sabiduría y el inmenso amor sin condiciones de Dios, con ellos intuí que hay infinitamente más verdad que la verdad que nos imponen; con ellos, con su espiritualidad y su teología, volví a sentir la paz y la fe que había perdido y me dieron la confianza para seguir buscando mis propios caminos. Mi profunda gratitud y mi amor para ellos. Emigré, salí a buscar nuevos caminos y respuestas más abiertas. Llegué a las tradiciones espirituales que se comunican con Dios en la meditación, el Yoga, pero en cada una encontré aspectos que no cuadraban con lo que yo buscaba. Nunca he sido, por ejemplo, de la idea de convertirme en asceta, ni creo que los varones tengan más derecho a la iluminación que las mujeres. Seguí buscando, llegué al Reiki en sus tres niveles, al Karuna y al Magnified Healing, todas terapias energéticas de ayuda en la sanación personal y para entregar a otros. Entonces sí que se aceleró mi proceso de crecimiento y sanación espiritual!! Comencé a vivir de una manera que no había conocido, con el valor y la perseverancia renovados, con certeza, con dicha, con libertad, con más risas y amor universal como nunca en la vida. No, no es un camino fácil, son etapas en las que también hay que enfrentarse a verdades dolorosas, decisiones fuertes que tomar, días de pena y cansancio, de “tirar la toalla”, pero por cada obstáculo superado se renace con más fuerza y libertad. Desde que comencé mi camino de adulta han pasado más de 20 años… Hoy estoy en el mejor de mis momentos. Repito, porque es importante que lo tengas claro, no soy un ser iluminado ni pretendo ser gurú de nadie, pero sí sé que puedo ayudar a otros a buscar sus propias respuestas y sus propios caminos, porque no sólo puedo entenderlos a ellos sino también entiendo mejor la vida y entiendo más a Dios y su relación con nosotros. Mi alma me ha llevado a un lugar maravilloso de encuentro con Dios en donde no hay diferencias de género ni imposiciones de vestuario, comida, horarios, etc, sólo hay amor y guía amorosa. Ese lugar se llama Emmanuel, un ser superior que, como muchos otros seres del Reino de Dios, se comunica con los seres humanos para entregarnos información y guía. No es nada raro, en libros que la humanidad llama sagrados hay muchos relatos de seres de luz comunicándose con seres humanos, lo que pasa es que actualmente es más común de lo que se cree y acepta, más común porque Dios, en su infinito amor y sabiduría ha visto que es el momento de ayudarnos más de cerca a ver quiénes somos y a superarnos, y cuesta creerlo simplemente porque se piensa que “hay que merecer” esta comunicación, bajo la premisa de que somos pecadores. La verdad es que no somos pecadores y estamos más cerca de Dios de lo que nunca imaginamos. A ti, que me lees, te aliento a buscar tus propias respuestas y tus caminos personales. No tengas miedo! Y si piensas que te puedo ayudar, estaré aquí para responder tus inquietudes. Si no puedo, te lo diré sin tapujos. También puedes pedirme una sesión personal en la que, además de conversar, te ayudaré entregándote la energía de sanación y crecimiento espiritual que necesitas.
He recorrido el camino, por eso conozco las piedras que en el camino hay, así como he admirado sus horizontes bellos y benditos…"
Bárbara Andrea Belmar Menanateau
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viernes, 30 de enero de 2009
Rezar o Meditar? (Anécdota)
No puedo escribir sobre este tema sin referirme a una anécdota que viví hace unos cuantos años atrás y con la cual me divierto mucho cada vez que la recuerdo.
En ese tiempo yo era instructora de Yoga y participé en un programa de Yoga para internos en la cárcel de Santiago, internos que además, tenían problemas psiquiátricos.
Estos muchachos respondieron muy bien a las clases aunque, también, es toda una experiencia que quizás más adelante comentaré.
Había uno en especial, a quien llamaré Alberto, que se mostraba muy cuerdo y despierto, lo cual no significa mucho puesto que todos estaban allí por verdaderos crímenes. Alberto nos contó que él estaba allí cumpliendo condena no por demencia sino porque ese lugar es más tranquilo y era mejor para alguien con buena conducta. No verifiqué la información.
Casi siempre me acompañaba a dar las clases un monje de la orden de origen hindú que por entonces yo frecuentaba y dejó caer unas cuantas veces frente a los alumnos la idea de la meditación. Yo tenía mis reservas al respecto pero callaba.
Una tarde, después de la clase, Alberto nos invitó a tomar té a su “apartado”, una especie de pieza que si mal no recuerdo no debe haber tenido más de 3x3 mts. Allí Alberto tenía acomodadas sillas y mesa, unas cuantas repisas, cama y recortes pegados en sus murallas. Un mínimo de dignidad.
Alberto le preguntó al monje: “Cuál es la diferencia entre meditar y rezar?”
Yo esperé ansiosa la respuesta del monje pues, para mi, esa ha sido siempre una maravillosa diferencia que me encanta explicar.
El monje le dijo como respuesta: “Quieres meditar?”
Alberto dijo un sí medio inseguro.
Entonces –dijo el monje- siéntate.
Alberto se sentó.
Ahora cierra los ojos –indico el monje-.
Alberto cerró los ojos.
Ahora respira relajado y concéntrate en observar tu respiración.
Mientras el monje daba las indicaciones, yo no podía creer lo que estaba viendo y escuchando. El monje no solo no explicó la diferencia entre rezar y meditar sino que de buenas a primeras sentó a un interno con problemas mentales a cerrar los ojos y respirar.
Si bien eso es básico en la meditación, mínimo tendría que haber hablado con él, explicarle mejor, hacer una introducción mínima que llevara a Alberto al estado de relajación previo y necesario para una primera lección!!
Alberto comenzó a respirar, noté que no pasaron 30 segundos y él se agitó, comenzó a sudar. Repentinamente abrió los ojos y sacudió la cabeza.
No puedo! –dijo angustiado-.
Respira –insistió el monje.
Yo guardaba riguroso silencio, demasiado sorprendida por la poca habilidad del monje, por decirlo de alguna manera.
Alberto intentó seguir respirando, pero sólo aumentó su sudor y su agitación. Estaba desesperado.
Abrió los ojos y con el rostro descompuesto le gritó al monje “Pero cuál es la diferencia entre rezar y meditar!!”
El monje, no muy sabiamente le dijo:
“Meditar es más profundo, ahora cállate y respira!!”
Por supuesto que Alberto no volvió a respirar, al menos no para meditar ese día.
La verdad es que esta historia a mi me causa mucha risa.
¿Y la diferencia entre rezar y meditar?
Es muy simple y hermosa.
Tú rezas y le hablas a un Dios que está fuera de ti.
Tú meditas y sientes dentro de ti la presencia de Dios. Allí no hay distancias.Allí en la más íntima y amorosa comunicación, todo ocurre.
Bárbara Andrea Belmar Menanteau
(c) Todos los derechos reservados
En ese tiempo yo era instructora de Yoga y participé en un programa de Yoga para internos en la cárcel de Santiago, internos que además, tenían problemas psiquiátricos.
Estos muchachos respondieron muy bien a las clases aunque, también, es toda una experiencia que quizás más adelante comentaré.
Había uno en especial, a quien llamaré Alberto, que se mostraba muy cuerdo y despierto, lo cual no significa mucho puesto que todos estaban allí por verdaderos crímenes. Alberto nos contó que él estaba allí cumpliendo condena no por demencia sino porque ese lugar es más tranquilo y era mejor para alguien con buena conducta. No verifiqué la información.
Casi siempre me acompañaba a dar las clases un monje de la orden de origen hindú que por entonces yo frecuentaba y dejó caer unas cuantas veces frente a los alumnos la idea de la meditación. Yo tenía mis reservas al respecto pero callaba.
Una tarde, después de la clase, Alberto nos invitó a tomar té a su “apartado”, una especie de pieza que si mal no recuerdo no debe haber tenido más de 3x3 mts. Allí Alberto tenía acomodadas sillas y mesa, unas cuantas repisas, cama y recortes pegados en sus murallas. Un mínimo de dignidad.
Alberto le preguntó al monje: “Cuál es la diferencia entre meditar y rezar?”
Yo esperé ansiosa la respuesta del monje pues, para mi, esa ha sido siempre una maravillosa diferencia que me encanta explicar.
El monje le dijo como respuesta: “Quieres meditar?”
Alberto dijo un sí medio inseguro.
Entonces –dijo el monje- siéntate.
Alberto se sentó.
Ahora cierra los ojos –indico el monje-.
Alberto cerró los ojos.
Ahora respira relajado y concéntrate en observar tu respiración.
Mientras el monje daba las indicaciones, yo no podía creer lo que estaba viendo y escuchando. El monje no solo no explicó la diferencia entre rezar y meditar sino que de buenas a primeras sentó a un interno con problemas mentales a cerrar los ojos y respirar.
Si bien eso es básico en la meditación, mínimo tendría que haber hablado con él, explicarle mejor, hacer una introducción mínima que llevara a Alberto al estado de relajación previo y necesario para una primera lección!!
Alberto comenzó a respirar, noté que no pasaron 30 segundos y él se agitó, comenzó a sudar. Repentinamente abrió los ojos y sacudió la cabeza.
No puedo! –dijo angustiado-.
Respira –insistió el monje.
Yo guardaba riguroso silencio, demasiado sorprendida por la poca habilidad del monje, por decirlo de alguna manera.
Alberto intentó seguir respirando, pero sólo aumentó su sudor y su agitación. Estaba desesperado.
Abrió los ojos y con el rostro descompuesto le gritó al monje “Pero cuál es la diferencia entre rezar y meditar!!”
El monje, no muy sabiamente le dijo:
“Meditar es más profundo, ahora cállate y respira!!”
Por supuesto que Alberto no volvió a respirar, al menos no para meditar ese día.
La verdad es que esta historia a mi me causa mucha risa.
¿Y la diferencia entre rezar y meditar?
Es muy simple y hermosa.
Tú rezas y le hablas a un Dios que está fuera de ti.
Tú meditas y sientes dentro de ti la presencia de Dios. Allí no hay distancias.Allí en la más íntima y amorosa comunicación, todo ocurre.
Bárbara Andrea Belmar Menanteau
(c) Todos los derechos reservados
jueves, 29 de enero de 2009
No te sientas culpable.
He oído muchas veces que la culpa es buena y necesaria porque a partir de ahí la persona debería darse cuenta de lo que hizo mal y entonces aprender y, en lo posible, rectificar. Cuando alguien hace algo que a nuestro juicio estuvo muy mal deseamos que “se sienta culpable” para que “vea” lo que hizo, cuando en realidad lo que queremos es que el personaje sienta vergüenza y dolor.
Si pudiéramos desmenuzar lo que hay dentro de lo que llamamos culpa, qué encontraríamos?
Dolor, vergüenza, miedo, angustia….
Mientras nos sentimos culpables estamos usando en ello tanta energía que no somos capaces de ver claro. Podemos desear no haber hecho “aquello” que nos hace sentir culpables, pero estamos lejos de ser capaces de comenzar un cambio profundo que nos permita crecer de verdad.
Para mí, el proceso que llaman culpa se llama de otra manera, se llama “aprendizaje”, sintonía con una verdad superior que se revela, se llama descubrir que estamos condicionados para actuar de cierta manera y que esos condicionamientos pueden y deben ser removidos para permitir que nuestro YO más sano e iluminado comience a retomar sus dominios naturales, nuestra mente, nuestra alma y la vida misma.
La culpa, en cambio, tiene que ver con un sentimiento de inferioridad respecto de lo que somos, la culpa empequeñece al ser humano, lo limita, empujándolo hacia sentimientos no constructivos, de autocompasión extrema, de rencor hacia otros -los que tienen la culpa de que yo sea como soy- , de rencor y desprecio por sí mimo. El sentimiento de culpa no es un sentimiento que ilumine, no tiene conexión con una verdad liberadora superior.
Hay que salir de la comodidad de decir “ellos tienen la culpa de que yo sea como soy”, porque hicieron esto o dejaron de hacer lo otro, o más aún, ellos son culpables porque me lo pasaron en los genes.
Por qué no ser más valientes y decididos y declarar que somos dueños de nosotros mismos?
Ninguna tendencia genética, ninguna carencia en la infancia es imposible de superar, somos más poderosos de lo que creemos, lo demás es cobardía o comodidad.
Ni siquiera si lo que hiciste ha tenido unas consecuencias que hoy no quisieras mirar significa que no puedas hacer de esa experiencia una instancia de “aprendizaje y crecimiento”. Puedes considerar que “te equivocaste”, pero ya sea que te equivoques o no, SIEMPRE aprendes algo y las consecuencias de tus elecciones pueden ser gratas o no, pero que no lo sean no tiene que ver con que hayas elegido mal, sino porque algo tenías que aprender.
Si te sientes culpable quítate esa idea. Empieza a desmenuzar en calma las emociones y aprende. Te liberarás.
Bárbara Andrea Belmar Menanteau
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Si pudiéramos desmenuzar lo que hay dentro de lo que llamamos culpa, qué encontraríamos?
Dolor, vergüenza, miedo, angustia….
Mientras nos sentimos culpables estamos usando en ello tanta energía que no somos capaces de ver claro. Podemos desear no haber hecho “aquello” que nos hace sentir culpables, pero estamos lejos de ser capaces de comenzar un cambio profundo que nos permita crecer de verdad.
Para mí, el proceso que llaman culpa se llama de otra manera, se llama “aprendizaje”, sintonía con una verdad superior que se revela, se llama descubrir que estamos condicionados para actuar de cierta manera y que esos condicionamientos pueden y deben ser removidos para permitir que nuestro YO más sano e iluminado comience a retomar sus dominios naturales, nuestra mente, nuestra alma y la vida misma.
La culpa, en cambio, tiene que ver con un sentimiento de inferioridad respecto de lo que somos, la culpa empequeñece al ser humano, lo limita, empujándolo hacia sentimientos no constructivos, de autocompasión extrema, de rencor hacia otros -los que tienen la culpa de que yo sea como soy- , de rencor y desprecio por sí mimo. El sentimiento de culpa no es un sentimiento que ilumine, no tiene conexión con una verdad liberadora superior.
Hay que salir de la comodidad de decir “ellos tienen la culpa de que yo sea como soy”, porque hicieron esto o dejaron de hacer lo otro, o más aún, ellos son culpables porque me lo pasaron en los genes.
Por qué no ser más valientes y decididos y declarar que somos dueños de nosotros mismos?
Ninguna tendencia genética, ninguna carencia en la infancia es imposible de superar, somos más poderosos de lo que creemos, lo demás es cobardía o comodidad.
Ni siquiera si lo que hiciste ha tenido unas consecuencias que hoy no quisieras mirar significa que no puedas hacer de esa experiencia una instancia de “aprendizaje y crecimiento”. Puedes considerar que “te equivocaste”, pero ya sea que te equivoques o no, SIEMPRE aprendes algo y las consecuencias de tus elecciones pueden ser gratas o no, pero que no lo sean no tiene que ver con que hayas elegido mal, sino porque algo tenías que aprender.
Si te sientes culpable quítate esa idea. Empieza a desmenuzar en calma las emociones y aprende. Te liberarás.
Bárbara Andrea Belmar Menanteau
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miércoles, 28 de enero de 2009
Viva la Juventud !
Lo más común es escuchar a los mayores y, a veces a los mismos jóvenes, quejarse de la juventud y del mundo en el que vivimos. Que la juventud está perdida, que no hay futuro, que son flojos y se meten en la droga, Internet, el trago y la promiscuidad. Que la juventud no tiene ideales, que vive sumida en Facebook, en el porno y que no se compromete con las “grandes ideas”.
Pero, por qué sólo vemos una cara de la moneda?
Pensando que tenemos la vista panorámica cuando sólo estamos parados en una esquina?
Es fácil para los mayores desesperarse porque la juventud no adhiere a sus viejos paradigmas, especialmente cuando con ello pierden poder, es fácil criticar a los jóvenes porque no se mueven ni aportan a la sociedad mientras que cada vez que intentan hacerlo les cierran las puertas o sólo hacen la mueca de querer escucharlos para luego hacer lo que los mayores quieren hacer acusándolos de soñadores faltos de experiencia. Creo que cuando las ideas de los jóvenes sean realmente escuchadas y acogidas el mundo será más luminoso y comenzará a renovarse.
Que los jóvenes son tan débiles frente a una sexualidad promiscua?
Cómo quieren que frente al sexo los jóvenes tengan una postura clara si los adultos les han estado bombardeando desde pequeños con el sexo fácil y barato metido en toda clase de productos y servicios?
Qué quieren? Si los adultos les han enseñado que comportarse como animalitos en celo les facilitará respeto y reconocimiento?
Cómo van a tener una sexualidad sana y libre si, por otro lado, se les dice hasta el cansancio que el sexo es sucio, pecaminoso y vergonzoso?!
Que los jóvenes no se comprometen con el futuro?
Con qué clase de futuro? Quizás los jóvenes quieren un futuro diferente al que los adultos plantean como ideal de sociedad.
Es muy posible que los jóvenes se desmotiven, sientan asco y hasta miedo del mundo que los adultos les están dejando. Un planeta contaminado y agotado, una sociedad esclavizante - esclavitud con miles de nombres- una economía inhumana, una escala de valores que aún niega la verdadera espiritualidad enmarañándola en culpas y castigos.
Que los jóvenes son violentos y todo lo solucionan con odio?
Perdón…qué se les ha enseñado?
Sin embargo la inteligencia de los jóvenes de hoy es superior, han llegado al mundo cargados de una nueva inteligencia que, aunque a tantos les ha sido sofocada, son muchos más los que están despiertos o están despertando a otras formas de vivir.
Yo confío en la juventud! Voto por ellos!
La masa de jóvenes que parecen perdidos no es otra cosa que el espejo de la sociedad que los adultos están dejando.
Y saben algo? Tampoco son tantos, lo que pasa es que se notan más, meten más ruido y son más llamativos para los medios.
A esos jóvenes que “parecen estar perdiéndose” les digo que tomen la vida en sus manos y luchen por todos esos sueños que algunos adultos quieren descalificar. No solo tienen derecho a soñar, también tienen derecho a equivocarse y levantarse de nuevo hasta lograr su propia realidad en bien propio y de los demás. Llamo a los jóvenes a no conformarse y justificarse quedándose sumidos en la rabia, diciendo que nada vale la pena, consumiéndose en la desesperanza. NO! Muy por el contrario, llamo a los jóvenes a darse cuenta que no es verdad que el rencor y el abandono es la única opción de vida que tienen. Si los jóvenes se quedan en el lodo podrán seguir culpando a los adultos por el resto de sus vidas, pero la verdad es que con eso lo único que hacen es darle a esos adultos la razón. Darse por vencidos no es el camino!!
Llamo a la juventud a que salgan de ahí y demuestren lo capaces que son y son muy capaces!!
Eso sí, quizás harían bien los jóvenes si dosificaran un poco su impaciencia porque es por su apuro de conseguir cambios rápidos que no le dan el tiempo suficiente a los procesos. Las cosas no cambian de la noche a la mañana pero nunca van a comenzar a cambiar si nadie da el primer paso.
Sean los jóvenes los líderes del cambio!
Para conseguir cambios en gran escala hay que comenzar por el cambio en pequeña escala, el cambio de uno mismo. Tener el valor de cambiar, de ser concientes de lo que yo soy, de lo que quiero ser, de lo que quiero vivir y observar si tomando la vida como la estoy tomando voy a conseguir lo que espero o sólo estoy embarrándola. El cambio personal es el cambio del universo, de tu mirada sobre la vida y lo que sueñas. Muchos universos personales son el gran motor del cambio!
La juventud tiene todo el derecho de estar enojada y dolida pero también tienen todas las herramientas y la posibilidad de comenzar a cambiar la sociedad!
Creo firmemente en la juventud. Ellos son los valientes, los capaces, los sin miedo, los de valores humanos, los que van a sacar a este planeta y a esta sociedad del agujero en el que se ha estado metiendo!
La juventud salvará a la humanidad, aprovechando lo positivo que las anteriores generaciones hayan dejado, pero cambiando absolutamente los intereses desquiciados que se les han impuesto.
Salgamos los adultos de la costumbre negativa de caminar por las calles poniendo nuestro acento en las cosas negativas de la juventud, si cambiamos de switch y nos fijamos en lo positivo, pronto veremos que hay mucha más juventud trabajando duro por sus ideales, que los tienen, y bellos.
Si aprendemos a mirar con otros ojos y desde la otra esquina, verán los adultos, que hay miles de jóvenes que sin dinero para estudiar, trabajan y estudian sin descanso ni alimento suficiente, pero no se rinden. Hay miles de jóvenes enamorados de sus carreras, siguiendo su vocación más que la conveniencia, y hay miles en el mundo que aún sin poder estudiar, van buscando la vida, de maneras distintas a las tradicionales, pero valientes y sin rendirse.
Si aprendemos a mirar, veremos que hay miles de jóvenes siendo leales a sus sentimientos, aportando una luz a sus camaradas de juegos, sueños y viajes, esforzándose por no contaminarse, por sacar adelante sus vidas.
Miles y miles de jóvenes son, los de sonrisa amplia y limpia. Yo los veo a diario y están ahí para que los vean.
No señor! La juventud no está perdida!
La juventud es el futuro luminoso de la humanidad!
Bárbara Andrea Belmar Menanteau
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Pero, por qué sólo vemos una cara de la moneda?
Pensando que tenemos la vista panorámica cuando sólo estamos parados en una esquina?
Es fácil para los mayores desesperarse porque la juventud no adhiere a sus viejos paradigmas, especialmente cuando con ello pierden poder, es fácil criticar a los jóvenes porque no se mueven ni aportan a la sociedad mientras que cada vez que intentan hacerlo les cierran las puertas o sólo hacen la mueca de querer escucharlos para luego hacer lo que los mayores quieren hacer acusándolos de soñadores faltos de experiencia. Creo que cuando las ideas de los jóvenes sean realmente escuchadas y acogidas el mundo será más luminoso y comenzará a renovarse.
Que los jóvenes son tan débiles frente a una sexualidad promiscua?
Cómo quieren que frente al sexo los jóvenes tengan una postura clara si los adultos les han estado bombardeando desde pequeños con el sexo fácil y barato metido en toda clase de productos y servicios?
Qué quieren? Si los adultos les han enseñado que comportarse como animalitos en celo les facilitará respeto y reconocimiento?
Cómo van a tener una sexualidad sana y libre si, por otro lado, se les dice hasta el cansancio que el sexo es sucio, pecaminoso y vergonzoso?!
Que los jóvenes no se comprometen con el futuro?
Con qué clase de futuro? Quizás los jóvenes quieren un futuro diferente al que los adultos plantean como ideal de sociedad.
Es muy posible que los jóvenes se desmotiven, sientan asco y hasta miedo del mundo que los adultos les están dejando. Un planeta contaminado y agotado, una sociedad esclavizante - esclavitud con miles de nombres- una economía inhumana, una escala de valores que aún niega la verdadera espiritualidad enmarañándola en culpas y castigos.
Que los jóvenes son violentos y todo lo solucionan con odio?
Perdón…qué se les ha enseñado?
Sin embargo la inteligencia de los jóvenes de hoy es superior, han llegado al mundo cargados de una nueva inteligencia que, aunque a tantos les ha sido sofocada, son muchos más los que están despiertos o están despertando a otras formas de vivir.
Yo confío en la juventud! Voto por ellos!
La masa de jóvenes que parecen perdidos no es otra cosa que el espejo de la sociedad que los adultos están dejando.
Y saben algo? Tampoco son tantos, lo que pasa es que se notan más, meten más ruido y son más llamativos para los medios.
A esos jóvenes que “parecen estar perdiéndose” les digo que tomen la vida en sus manos y luchen por todos esos sueños que algunos adultos quieren descalificar. No solo tienen derecho a soñar, también tienen derecho a equivocarse y levantarse de nuevo hasta lograr su propia realidad en bien propio y de los demás. Llamo a los jóvenes a no conformarse y justificarse quedándose sumidos en la rabia, diciendo que nada vale la pena, consumiéndose en la desesperanza. NO! Muy por el contrario, llamo a los jóvenes a darse cuenta que no es verdad que el rencor y el abandono es la única opción de vida que tienen. Si los jóvenes se quedan en el lodo podrán seguir culpando a los adultos por el resto de sus vidas, pero la verdad es que con eso lo único que hacen es darle a esos adultos la razón. Darse por vencidos no es el camino!!
Llamo a la juventud a que salgan de ahí y demuestren lo capaces que son y son muy capaces!!
Eso sí, quizás harían bien los jóvenes si dosificaran un poco su impaciencia porque es por su apuro de conseguir cambios rápidos que no le dan el tiempo suficiente a los procesos. Las cosas no cambian de la noche a la mañana pero nunca van a comenzar a cambiar si nadie da el primer paso.
Sean los jóvenes los líderes del cambio!
Para conseguir cambios en gran escala hay que comenzar por el cambio en pequeña escala, el cambio de uno mismo. Tener el valor de cambiar, de ser concientes de lo que yo soy, de lo que quiero ser, de lo que quiero vivir y observar si tomando la vida como la estoy tomando voy a conseguir lo que espero o sólo estoy embarrándola. El cambio personal es el cambio del universo, de tu mirada sobre la vida y lo que sueñas. Muchos universos personales son el gran motor del cambio!
La juventud tiene todo el derecho de estar enojada y dolida pero también tienen todas las herramientas y la posibilidad de comenzar a cambiar la sociedad!
Creo firmemente en la juventud. Ellos son los valientes, los capaces, los sin miedo, los de valores humanos, los que van a sacar a este planeta y a esta sociedad del agujero en el que se ha estado metiendo!
La juventud salvará a la humanidad, aprovechando lo positivo que las anteriores generaciones hayan dejado, pero cambiando absolutamente los intereses desquiciados que se les han impuesto.
Salgamos los adultos de la costumbre negativa de caminar por las calles poniendo nuestro acento en las cosas negativas de la juventud, si cambiamos de switch y nos fijamos en lo positivo, pronto veremos que hay mucha más juventud trabajando duro por sus ideales, que los tienen, y bellos.
Si aprendemos a mirar con otros ojos y desde la otra esquina, verán los adultos, que hay miles de jóvenes que sin dinero para estudiar, trabajan y estudian sin descanso ni alimento suficiente, pero no se rinden. Hay miles de jóvenes enamorados de sus carreras, siguiendo su vocación más que la conveniencia, y hay miles en el mundo que aún sin poder estudiar, van buscando la vida, de maneras distintas a las tradicionales, pero valientes y sin rendirse.
Si aprendemos a mirar, veremos que hay miles de jóvenes siendo leales a sus sentimientos, aportando una luz a sus camaradas de juegos, sueños y viajes, esforzándose por no contaminarse, por sacar adelante sus vidas.
Miles y miles de jóvenes son, los de sonrisa amplia y limpia. Yo los veo a diario y están ahí para que los vean.
No señor! La juventud no está perdida!
La juventud es el futuro luminoso de la humanidad!
Bárbara Andrea Belmar Menanteau
(c) Todos los derechos reservados
lunes, 26 de enero de 2009
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